
Una galaxia espiral no siempre aparece como un remolino. La NASA ha publicado una imagen del telescopio Hubble en la que NGC 1827 se muestra de canto: una franja luminosa atravesada por polvo oscuro, situada a unos 37 millones de años luz en la constelación de Columba.
La imagen, difundida el 16 de octubre, fue obtenida con la cámara avanzada para sondeos del observatorio. En el disco destacan regiones azuladas y bandas de polvo donde, según la NASA, probablemente se están formando nuevas estrellas.
Junto al centro brillante aparece una estrella que puede parecer parte de la galaxia, aunque está en primer plano, entre ella y nosotros. Sus cuatro puntas luminosas son un efecto óptico producido por los soportes del espejo secundario del telescopio.
La perspectiva cambia el retrato
La explicación está en la orientación. Como recoge la guía de galaxias de la NASA, las espirales tienen un disco aplanado y una concentración central de estrellas. Sus brazos pueden resultar difíciles de distinguir cuando se observan desde un lateral.
La comparación más sencilla es un plato: visto desde arriba muestra toda su superficie, mientras que al colocarlo a la altura de los ojos predomina su borde. Con una galaxia ocurre algo parecido, aunque su estructura contiene estrellas, gas y polvo distribuidos en un volumen inmenso.
Los brazos de estas galaxias pueden estar más o menos enrollados. En sus zonas ricas en gas se forman estrellas jóvenes, mientras que las poblaciones más antiguas también ocupan el disco, la región central y el halo que rodea el conjunto. La Vía Láctea pertenece igualmente a la familia de las galaxias espirales.
Una fotografía que también aporta datos
La observación forma parte de un programa del Hubble dedicado a estudiar galaxias satélite de sistemas semejantes a la Vía Láctea. Las galaxias de poca masa ayudan a comprobar las predicciones de los modelos cosmológicos y a entender mejor sus propiedades.
La imagen ofrece así dos niveles de lectura. A primera vista destaca su forma alargada; al examinarla con más atención aparecen diferencias de color, franjas oscuras y objetos situados a distintas distancias. Cada detalle exige distinguir lo que pertenece a la galaxia de lo que coincide con ella en la línea de visión.
El retrato recuerda que la apariencia de un objeto astronómico depende tanto de su estructura como del lugar desde el que se observa. Los brazos espirales siguen ahí, aunque la perspectiva los esconda.
Descubre más desde TecnoAp21
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Categorías:Educación & Ciencia, Noticias, Secciones temáticas


