La autoridad de competencia italiana ha impuesto una multa millonaria a Apple por considerar que la compañía abusó de su posición dominante en la distribución de aplicaciones para dispositivos iOS. El caso vuelve a situar a la App Store en el centro del debate regulatorio europeo sobre el poder de las grandes plataformas tecnológicas.
La presión sobre Apple en Europa vuelve a intensificarse tras la petición formal de una coalición de desarrolladores de aplicaciones y organizaciones de consumidores para que la Unión Europea refuerce la aplicación de su legislación digital. El grupo considera que la estructura tarifaria actual de la compañía estadounidense sigue perjudicando a los desarrolladores europeos y vulnera el espíritu de la normativa comunitaria, especialmente tras una reciente decisión judicial en Estados Unidos.
El Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito ha corregido aspectos de la orden por desacato que obligaba a Apple a modificar sus políticas de la App Store, aunque mantiene la mayor parte de las restricciones y ratifica el fondo de la resolución original.
El Congreso pide a las compañías tecnológicas aclarar qué medidas aplican para evitar riesgos contra el personal federal y el uso ilícito de herramientas de seguimiento.
Las dos compañías alertan de intentos de vigilancia dirigidos y refuerzan su estrategia global de protección frente a ciberataques patrocinados por Estados.
El regulador estatal acusa a la aplicación de usarse para actividades delictivas y terrorismo, aunque no aporta pruebas. El bloqueo se suma a un endurecimiento más amplio contra servicios occidentales como YouTube, WhatsApp, Telegram y Roblox.
La medida obliga a Apple, Samsung, Xiaomi y otros fabricantes a incluir Sanchar Saathi sin opción de desinstalación, reavivando el debate sobre privacidad y control tecnológico.
Bruselas evalúa si ambos servicios alcanzan el umbral para ser designados “guardianes”, mientras Apple sostiene que no cumplen el perfil ni el peso de mercado exigido.
El gigante tecnológico chino lanza en su país sus primeras gafas de inteligencia artificial y se suma a la competencia global por los wearables avanzados.
Apple afronta una nueva fase en su disputa legal con Masimo después de que la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC) anunciara que reexaminará si los modelos más recientes del Apple Watch siguen infringiendo patentes de tecnología médica. El organismo evaluará si los relojes rediseñados por Apple para evitar una prohibición previa continúan vulnerando derechos de propiedad intelectual relacionados con la medición de oxígeno en sangre.
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