
Las constelaciones de satélites de empresas chinas buscan desafiar el dominio de Elon Musk en el sector, con el respaldo del Estado y una fuerte inversión en tecnología espacial.
El dominio de Starlink, la red de comunicaciones satelitales de Elon Musk, enfrenta nuevos desafíos a medida que competidores respaldados por el gobierno chino aceleran su expansión global. SpaceSail, con sede en Shanghái, ha firmado acuerdos para operar en Brasil y Kazajstán y mantiene conversaciones con más de 30 países para desplegar su infraestructura de Internet satelital de alta velocidad.
A la par, el Proyecto Kuiper de Amazon y la canadiense Telesat también exploran oportunidades en Brasil, según fuentes cercanas a las negociaciones. Esta creciente competencia amenaza la hegemonía de Starlink en el sector, donde la empresa de Musk ha lanzado más satélites a la órbita terrestre baja (LEO) que todos sus rivales juntos.
La respuesta de China: constelaciones masivas y desarrollo tecnológico.
China ha intensificado sus esfuerzos para competir con Starlink mediante el lanzamiento de nuevas constelaciones satelitales. SpaceSail ha anunciado que su red de satélites incluirá Qianfan, o «Mil Velas», la primera constelación china con ambiciones globales en el sector de la banda ancha satelital. Además, el gobierno chino tiene en marcha planes para desplegar hasta 43.000 satélites LEO en las próximas décadas y está invirtiendo en cohetes capaces de transportar múltiples unidades en cada lanzamiento.
El objetivo final es claro: ocupar la mayor cantidad posible de espacios orbitales y garantizar que la infraestructura digital china tenga un peso significativo en la conectividad global. Chaitanya Giri, experto en tecnología espacial de la Observer Research Foundation de la India, advierte que la estrategia de China responde a un plan geopolítico más amplio, buscando afianzar su influencia en el espacio.
Preocupaciones en Occidente y la geopolítica del espacio.
El avance de China en el sector de las comunicaciones satelitales ha generado inquietudes en Occidente. Algunos analistas temen que el régimen de censura digital de Pekín pueda expandirse a los países que adopten su tecnología. Un informe del American Foreign Policy Council sugiere que Washington debería reforzar sus alianzas en el Sur Global para contrarrestar la creciente influencia china en la infraestructura digital.
En este contexto, la constelación Qianfan ha sido señalada como un componente clave de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China, el ambicioso programa de infraestructura global impulsado por el presidente Xi Jinping. Si bien Pekín ha argumentado que su objetivo es la cooperación espacial internacional, muchos expertos consideran que su estrategia está diseñada para fortalecer su control sobre la conectividad en diversas regiones.
Innovación y militarización: el doble filo de la tecnología satelital.
El uso de Starlink en la guerra de Ucrania ha acelerado la inversión china en redes satelitales con aplicaciones tanto comerciales como militares. Empresas como Hongqing Technology, que desarrolla una constelación de 10.000 satélites, han recibido importantes inyecciones de capital estatal. En 2023, China registró un récord de 2.449 patentes relacionadas con satélites LEO, en comparación con solo 162 en 2019, lo que subraya su esfuerzo por reducir la brecha tecnológica con Occidente.
Parte de esta investigación parece estar dirigida a contrarrestar a Starlink. Documentos del Ejército Popular de Liberación (EPL) describen la constelación de Musk como una infraestructura crítica para las comunicaciones militares y plantean preocupaciones sobre su impacto en la seguridad nacional china. En respuesta, Pekín está desarrollando herramientas para rastrear y monitorear la red de Starlink, basándose en algoritmos inspirados en la naturaleza, como el comportamiento de caza de las ballenas jorobadas.
El futuro de la conectividad satelital.
El espacio se está convirtiendo en un nuevo escenario de competencia entre potencias tecnológicas. Mientras Starlink sigue expandiendo su presencia global con más de 7.000 satélites en órbita y planes de llegar a 42.000 para 2030, China avanza con su propia estrategia para dominar el sector con constelaciones masivas y financiamiento estatal. En este «salvaje oeste» de la conectividad espacial, los pioneros buscan asegurarse posiciones clave antes de que las regulaciones internacionales establezcan nuevas restricciones.
Con el auge de nuevos actores como SpaceSail, Kuiper y Telesat, el mercado del Internet satelital se encuentra en una fase de transformación acelerada. La pregunta ahora es si estas iniciativas lograrán competir con la infraestructura ya establecida por Musk o si la supremacía de Starlink se mantendrá intacta en los próximos años.
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