
Las nuevas tarifas del 125% impulsadas por el presidente Donald Trump no afectarán a teléfonos inteligentes ni ordenadores. La administración ha publicado una lista de exclusiones que proporciona un respiro a las grandes tecnológicas estadounidenses.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) ha anunciado una serie de excepciones arancelarias que benefician directamente a dispositivos electrónicos como smartphones, portátiles, pantallas planas, chips de memoria y sistemas informáticos completos. Estos productos, en su mayoría importados desde China, quedan así liberados de los elevados aranceles del 125% promovidos por la nueva política comercial de Trump.
Según el aviso oficial publicado por la CBP, estas exclusiones entran en vigor de forma retroactiva desde las 00:01 del 5 de abril. En total, se han identificado 20 categorías de productos que quedan fuera de la imposición arancelaria, incluyendo el código arancelario 8471, que abarca computadoras, discos duros, unidades de procesamiento automático de datos y otros componentes esenciales.
Alivio para Apple, Dell y otros grandes importadores
Este inesperado movimiento supone un importante alivio para empresas tecnológicas como Apple, Dell Technologies y otros actores relevantes del mercado que dependen en gran medida de la producción y ensamblaje en China. La medida también beneficia a un sinfín de importadores que verían afectada su competitividad si se aplicaran aranceles tan elevados sobre productos electrónicos de gran consumo.
Aunque la Casa Blanca no ha proporcionado una explicación oficial sobre los motivos que han llevado a establecer estas excepciones, fuentes cercanas al proceso interpretan este giro como una reacción ante el posible impacto negativo que los nuevos aranceles podrían tener sobre los consumidores estadounidenses.
Un equilibrio entre proteccionismo y opinión pública.
Donald Trump ha convertido la imposición de aranceles recíprocos en una pieza clave de su agenda económica. Sin embargo, esta política ha generado tensión tanto dentro del propio Partido Republicano como en el ámbito empresarial, donde se teme que una guerra comercial prolongada pueda derivar en una recesión.
Las exclusiones arancelarias ahora anunciadas parecen indicar una mayor sensibilidad de la administración hacia los efectos colaterales de sus medidas comerciales. Especialmente en un contexto donde el propio Trump prometió en campaña reducir los precios de los productos básicos y mejorar el poder adquisitivo de los estadounidenses.
Impacto político y económico de las tarifas selectivas.
Aunque los aranceles más elevados seguirán aplicándose a otras categorías de productos, la decisión de eximir a los dispositivos electrónicos más populares —como smartphones y portátiles— apunta a una estrategia más matizada. Con esta medida, la administración intenta contener el daño político y económico, sin renunciar del todo a su discurso de firmeza frente a China.
Mientras tanto, la oposición demócrata ha criticado duramente esta política comercial por considerarla perjudicial para el consumidor medio, mientras que algunos republicanos temen que pueda pasar factura en las elecciones legislativas de mitad de mandato.
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