
La startup fundada por un joven emprendedor de 19 años plantea dotar a los robots de un “estado fisiológico” similar al humano para hacerlos más comprensibles y predecibles.
Los robots podrían estar a punto de dar un nuevo paso hacia una relación más natural con los humanos, y no necesariamente gracias a su lenguaje o expresiones faciales, sino a través de su cuerpo. Esa es la visión de Teddy Warner, un joven de 19 años que ha lanzado su propia startup de robótica llamada Intempus, con una propuesta tan disruptiva como ambiciosa: dotar a los robots de un estado fisiológico que imite las respuestas corporales humanas.
Según Warner, los modelos de inteligencia artificial actuales, así como los robots físicos que los incorporan, carecen de una capa fundamental en su razonamiento: las respuestas fisiológicas que median entre lo que perciben y lo que hacen. Mientras que un humano, ante un estímulo, pasa por un estado emocional y físico antes de tomar una decisión, un robot simplemente observa y actúa. Este “paso intermedio”, sostiene Warner, es esencial para lograr una IA que comprenda y se relacione con el mundo tal como lo hacen las personas.
Movimiento corporal como lenguaje emocional
Intempus parte de la premisa de que el movimiento corporal, más que las expresiones faciales o el habla, es la clave para descifrar emociones. Inspirándose en cómo los humanos, animales e incluso robots pueden transmitir estados emocionales mediante gestos y posturas, Warner ha diseñado una tecnología que permite que los robots expresen emociones a través de movimientos cinéticos.
Esta capacidad no solo mejora la experiencia del usuario al interactuar con máquinas, sino que también genera datos valiosos para entrenar futuros modelos de IA más sensibles al contexto humano. La startup ha trabajado con sensores fisiológicos como medidores de sudor, temperatura corporal, frecuencia cardíaca y fotopletismografía, para crear un modelo de emociones artificiales basado en datos reales del cuerpo humano.
El origen de esta idea se remonta al tiempo que Warner pasó en el laboratorio de investigación de IA Midjourney, donde identificó que muchos modelos carecían de comprensión espacial y emocional. Tras explorar sin éxito el uso de fMRI (resonancia magnética funcional), encontró en sensores más simples, como los usados en polígrafos, una vía eficaz para construir un modelo emocional que pudiera aplicarse a máquinas.
De la investigación al mercado
Fundada en septiembre de 2024, Intempus dedicó sus primeros meses exclusivamente a la investigación. Desde entonces, la empresa ha avanzado hacia la aplicación práctica de sus descubrimientos. Actualmente, Warner trabaja en adaptar robots existentes con esta nueva capa de expresión emocional y ya ha firmado acuerdos con siete socios empresariales del sector de la robótica.
Además, Intempus forma parte de la actual cohorte del Thiel Fellowship, el prestigioso programa impulsado por el inversor Peter Thiel, que otorga 200.000 dólares a jóvenes promesas para que abandonen sus estudios y se centren en construir empresas disruptivas.
El siguiente paso de Warner es ampliar el equipo y llevar sus prototipos a interacciones reales con personas, con el objetivo de que los usuarios puedan identificar y comprender instintivamente las emociones de los robots: si uno transmite alegría, si otro muestra duda o estrés, todo sin necesidad de palabras.
Aunque por ahora Intempus se centra en mejorar robots ya existentes, Warner no descarta construir sus propias máquinas emocionalmente inteligentes en el futuro. “Si consigo que una persona entre en una sala y entienda que este robot es alegre solo por cómo se mueve, habré cumplido mi objetivo”, concluye.
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