
Las ventas de hardware pierden peso frente al auge de los juegos digitales, las suscripciones y el streaming en la nube. Sony y Microsoft redibujan la “guerra de consolas” con estrategias centradas en ecosistemas más que en dispositivos.
Durante las décadas de 1990 y 2000, la llamada “guerra de las consolas” se libraba en el terreno del hardware. Modelos como la PlayStation y la PlayStation 2 superaron los cien millones de unidades vendidas, marcando el estándar de la industria. Nintendo, Sega y más tarde Microsoft con Xbox, compitieron en un escenario donde ganar significaba colocar más consolas en los hogares.
Ese paradigma ha cambiado. En 2024, las ventas globales de consolas cayeron un 25% interanual, hasta las 37,7 millones de unidades. La ralentización del ciclo de renovación muestra que muchos jugadores ya no priorizan el salto de hardware inmediato, en parte porque las plataformas más antiguas siguen siendo funcionales para acceder a juegos digitales.

El fin del dominio físico
El mercado físico, durante décadas pilar de la industria, está en retroceso. Solo el 3% de los ingresos por software de PlayStation provino de copias físicas en el último ejercicio, según datos oficiales. A nivel global, el 83% de los juegos de consola vendidos en 2023 fueron digitales, frente a apenas un 17% en formato físico.
Este cambio se traduce en menos interés por el soporte físico y más dependencia de ecosistemas en línea. La desaparición progresiva de los lectores de discos en algunos modelos de consolas, como las versiones “Digital Edition” de Sony, confirma que el negocio se orienta a lo intangible.
El ascenso de las suscripciones y la nube
El nuevo terreno de competencia lo dominan los servicios de suscripción y el juego en la nube. Xbox Game Pass superó los 34 millones de suscriptores a inicios de 2024, convirtiéndose en el buque insignia de Microsoft. Sony, por su parte, ha ampliado PlayStation Plus con distintos niveles que combinan acceso a juegos clásicos, lanzamientos recientes y streaming.
El mercado de cloud gaming alcanzó los 9.300 millones de dólares en 2025, y se espera que supere los 150.000 millones hacia 2032, con tasas de crecimiento anual superiores al 40%. Estas cifras reflejan que el valor para los jugadores ya no está tanto en la potencia de la máquina, sino en la amplitud y flexibilidad del catálogo al que acceden.

Nuevos desafíos para Sony y Microsoft
Este giro plantea retos importantes. La latencia y la infraestructura de internet son todavía barreras para que el cloud gaming sea universal. Además, la pérdida del soporte físico genera debate en torno a la propiedad real de los juegos, ya que los usuarios dependen cada vez más de licencias digitales sujetas a disponibilidad en servidores.
Por otro lado, la presión sobre los precios del hardware sigue presente. Microsoft anunció recientemente una nueva subida de precio en EE. UU. para sus consolas Xbox, mientras que Sony se ha centrado en optimizar costos reduciendo la dependencia de formatos físicos. Ambas compañías buscan un equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad comercial.
Más allá de la consola: ecosistemas en pugna
La competencia ya no se limita a vender más consolas. Ahora se trata de construir ecosistemas integrados que abarquen consolas, PC, móviles y la nube. Los jugadores esperan continuidad entre dispositivos, catálogos accesibles mediante suscripción y experiencias sociales compartidas.
La “guerra de consolas” ya no es solo entre Sony y Microsoft. Empresas como Apple, Nvidia y Amazon han entrado en el terreno del gaming con sus propias propuestas en la nube, mientras que los juegos móviles representan más del 50% de los ingresos globales del sector. El futuro, más que en la “estación” o la “caja”, estará en quién logre fidelizar a los usuarios en un ecosistema digital cada vez más amplio.
Descubre más desde TecnoAp21
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Categorías:Noticias, Ocio (Cine, TV, Música), Secciones temáticas



1 respuesta »