
Investigadores y empresas agrícolas apuestan por semillas híbridas y transgénicas para modernizar el cultivo de trigo. La innovación científica pretende mejorar la productividad y la resistencia a la sequía.
El objetivo es recuperar la competitividad de un sector en declive frente a cambios de consumo y presión internacional. En distintos centros de investigación de Kansas, científicos trabajan en el desarrollo de nuevas variedades de trigo adaptadas a condiciones climáticas cada vez más exigentes. En laboratorio, algunas plantas están siendo modificadas genéticamente mediante la incorporación de genes procedentes del girasol con el fin de mejorar su resistencia a la sequía.
Estas investigaciones buscan dar respuesta a uno de los principales desafíos del cultivo en las llanuras estadounidenses, donde la disponibilidad de agua es cada vez más limitada. La mejora genética se presenta como una herramienta clave para mantener la viabilidad del cultivo en este contexto.
El avance de las semillas híbridas
Paralelamente, se están desarrollando semillas híbridas de trigo que prometen mayores rendimientos y una mayor estabilidad en la producción. Este tipo de semillas, ampliamente utilizado en cultivos como el maíz, ha tardado más en aplicarse al trigo debido a su complejidad genética.
Sin embargo, los avances recientes en secuenciación del ADN han reducido los costes y acelerado su desarrollo. Empresas como Syngenta y Corteva están impulsando estos proyectos, con previsiones de incremento significativo en la productividad agrícola en los próximos años.
Un cultivo en pérdida de relevancia
El trigo ha ido perdiendo peso en la agricultura estadounidense durante las últimas décadas. La disminución del consumo de harina per cápita, junto con el auge de dietas alternativas como las libres de gluten, ha reducido su demanda interna.
A nivel internacional, la competencia de productores con menores costes también ha debilitado la posición exportadora de Estados Unidos, que dejó de liderar este mercado en 2017. En este contexto, muchos agricultores han optado por reducir la superficie dedicada al trigo o utilizarlo únicamente en rotación de cultivos.
El reto de la aceptación del trigo transgénico
A diferencia de otros cultivos como el maíz o la soja, el trigo transgénico ha encontrado mayores barreras en su adopción, en parte debido a la percepción de los consumidores y a las exigencias de los mercados internacionales.
Aun así, se están desarrollando variedades con características avanzadas, como tolerancia a herbicidas o mejoras en la calidad nutricional. Uno de los desarrollos más destacados es el rasgo HB4, orientado a la resistencia a la sequía, que ya ha sido aprobado en Estados Unidos, aunque todavía no se cultiva a gran escala.
Perspectivas de futuro y condicionantes del mercado
El desarrollo comercial de semillas híbridas y transgénicas de trigo podría producirse en los próximos años, aunque su adopción dependerá de factores económicos y regulatorios. El coste de estas semillas, superior al de las variedades tradicionales, plantea interrogantes sobre su aceptación por parte de los agricultores.
Además, mercados clave como Japón o México deberán aceptar estos productos para garantizar su viabilidad comercial. En este escenario, la innovación tecnológica se presenta como una oportunidad para revitalizar el sector, aunque su éxito dependerá de la evolución de la demanda y del contexto global.
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