
Google ha demostrado en su procesador Willow una técnica que reduce por un factor de 40 los errores al preparar determinados estados cuánticos. El avance, anunciado el 15 de octubre y publicado en Science, aborda uno de los obstáculos para construir ordenadores cuánticos capaces de ejecutar cálculos complejos con fiabilidad.
El resultado se centra en el llamado «cultivo de estados mágicos». Aunque el nombre resulte llamativo, describe un procedimiento técnico: preparar estados especiales que permiten realizar operaciones necesarias para la computación cuántica universal. Según la explicación de Google Quantum AI, producirlos con suficiente calidad puede consumir una parte muy elevada de los recursos de una máquina.
El reto de hacer cálculos fiables
El resumen del trabajo experimental explica que ciertas operaciones, denominadas no Clifford, tienen un coste especialmente elevado en muchas arquitecturas de corrección de errores. Los estados mágicos sirven como recurso para ejecutarlas. Mejorar su preparación afecta, por tanto, a una pieza necesaria para ampliar los cálculos que podrá realizar un ordenador cuántico protegido frente a fallos.
Los investigadores obtuvieron una fidelidad de aproximadamente el 99,99 % en los estados preparados. Esa cifra mide la calidad del estado cuántico concreto, no la precisión de cualquier programa ejecutado por Willow. Además, el protocolo conservó solo el 8 % de los intentos: la selección de los resultados que superan los controles forma parte del procedimiento.
De una propuesta teórica a un experimento
La idea tiene su antecedente en un trabajo presentado en septiembre de 2024 por Craig Gidney, Noah Shutty y Cody Jones. Allí se proponía aumentar gradualmente el tamaño y la fiabilidad de un estado, con estimaciones basadas en simulaciones y modelos de ruido. El objetivo era reducir los recursos necesarios frente a métodos anteriores.
Esa diferencia entre una predicción y una demostración física es central para entender la noticia. Las estimaciones teóricas permiten diseñar un protocolo, pero su comportamiento debe comprobarse después en un dispositivo real, con las limitaciones que introduce el hardware.

Willow utiliza circuitos superconductores. Google ya detalló en octubre de 2025 que su procesador contaba con 105 cúbits y que el avance hacia máquinas tolerantes a fallos exigía mejoras importantes tanto de rendimiento como de escala. El nuevo experimento se inscribe en ese esfuerzo de desarrollo del hardware y de sus métodos de control.
Qué demuestra y qué queda pendiente
El equipo también trasladó los estados preparados a una estructura compatible con un código de superficie, un sistema para proteger información cuántica. Ese paso aporta una prueba de que el procedimiento puede conectarse con mecanismos de corrección de errores más amplios.
La reducción por un factor de 40 corresponde a los errores de los estados estudiados; no significa que todo el ordenador sea cuarenta veces más rápido. Google reconoce que todavía debe demostrar el cultivo a mayor escala. El resultado acredita una mejora experimental concreta, pero no supone la disponibilidad inmediata de una máquina cuántica de uso general.
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