La compañía Zoox, respaldada por Amazon, amplía su presencia en el mercado de transporte autónomo. Refuerza su servicio en San Francisco y Las Vegas, mientras inicia pruebas en Austin y Miami. El movimiento consolida su apuesta por competir en un sector dominado por grandes tecnológicas.
La filial de conducción autónoma de Alphabet aclara ante el Congreso que no utiliza teleoperadores para conducir sus vehículos en carretera. La compañía insiste en que el sistema autónomo mantiene el control total en tiempo real y que la asistencia humana actúa solo como apoyo puntual.
Fabricantes de chips, proveedores tecnológicos y marcas de automoción refuerzan sus colaboraciones para impulsar la conducción autónoma tras años de retrasos y proyectos fallidos. La inteligencia artificial emerge como un factor clave para reducir costes y acelerar el desarrollo, aunque persisten dudas sobre la viabilidad comercial a gran escala.