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Guía de opciones para el almacenamiento digital

El almacenamiento digital de los datos importantes de nuestra vida diaria (documentos, fotos, videos caseros, etc.) se puede hacer de dos formas diferentes. Ambas se basan en lo mismo: grabar datos en un soporte físico, pero hay una diferencia radical entre ambas propuestas. Mientras que en una de ellas los datos no los tendremos nosotros en casa, la otra opción pasa por grabar y guardar en casa nuestros datos. Ambas opciones se pueden combinar, y de hecho es lo más habitual, para crear un sistema de almacenamiento perfecto. Cada opción tiene sus pros y sus contras, sus virtudes y sus peligros, es por ello que es importante saber los puntos fuertes y débiles de cada opción para luego ser conscientes de a qué nos exponemos.


 Es imprescindible hacer, cada cierto tiempo, copias de seguridad de los datos importantes de nuestro hogar o negocio. Con poco esfuerzo nos ahorraremos muchos disgustos.


LA NUBE

Con la premisa de simplificar nuestra vida y ahorrarnos disgustos por la perdida de datos nacieron los servicios de almacenamiento digital en internet, lo que conocemos popularmente como la nube. A través de diferentes empresas estos servicios ofrecen un plan gratuito para almacenar hasta desde 5 hasta 50 GB. Dependiendo de la empresa donde los guardemos nos darán un plan inicial gratuito mayor o menor, para luego ofrecernos diferentes planes de precios en función del espacio que necesitemos. Se han popularizado enormemente en los últimos 10 años debido a su sencillez de uso, su integración con los dispositivos móviles y su excelente nivel de automatismo (que simplifica totalmente las tareas). Tienen una serie de ventajas que los hacen crecer cada día mas en número de usuarios y clientes. 

Como puntos fuertes cabe destacar que son servicios instantáneos, según subamos el archivo o carpeta a nuestra nube estará disponible para ver o descargar de nuevo. Son sencillos de usar porque en muchos casos hacen copias de seguridad automáticas sin necesidad de que hagamos nada al respecto. Son fiables porque los datos no solo se guardan en un disco duro sino que suelen están diseminados por decenas de ellos en grandes “granjas” de servidores, con lo que es bastante difícil perder la información. Además podremos acceder a nuestros datos desde cualquier lugar del mundo con total libertad.

Como puntos débiles habría que mencionar que son servicios basados en una conexión a internet, con lo que sin acceso a esta no podremos ver o tener de vuelta nuestros datos. Además cuando queremos almacenar toda nuestra vida en ellos hay que pasar si o si por pagar una cuota mensual para disfrutar del espacio necesario. Por ultimo también es importante resaltar que nuestros datos quedarán mucho más expuestos a ser robados o a su tráfico sin nuestro consentimiento, los hackers sin duda podrán acceder con mucha más facilidad a nuestros datos en la nube que a un disco duro que ande desenchufado por nuestra casa.

Las principales ofertas de servicios en la nube son DROPBOX, GOOGLE DRIVE (propiedad de Google), ONE DRIVE (propiedad de Microsoft), iCLOUD (propiedad de Apple) o BOX. Cada una tiene su propuesta personal y enfoque particular al respecto. Aquí no existe una mejor opción puesto que cada una tiene sus ventajas 

Interior de un disco duro

LOS SOPORTES FÍSICOS

Desde hace décadas se ha hecho imprescindible poder guardar información digital en formatos físicos; primero programas informáticos, luego datos y ahora todo tipo de documentos personales. En estas décadas la evolución ha sido totalmente espectacular en todos los sentidos. Si bien al principio lo único que se podía guardar eran unos pocos datos debido a la capacidad del soporte: los diskettes. Posteriormente la llegada de los CDs y DVDs aumentó enormemente dicha capacidad y nos permitía tener en muy poco espacio enormes cantidades de datos. En la actualidad esa capacidad se ha multiplicado exponencialmente gracias a los discos duros. Ahora mismo prácticamente todo lo que una familia puede generar digitalmente en su vida se puede guardar en casa en unos pocos discos duros. Es importante destacar que todos los formatos físicos tienen una fecha de caducidad, sobre todo los que contienen partes mecánicas como los discos duros (que pueden fallar sin previo aviso con la perdida parcial o total de lo que incluyan). Ese es quizás el mayor inconveniente que tienen. Por otro lado guardar los datos localmente en nuestra casa es una ventaja ya que siempre los tendremos disponibles y sin problemas de sufrir ciber ataques. Cronológicamente los productos más habituales para almacenar datos han sido: diskettes, CDs, DVDs, memorias USB, Blu Rays y discos duros. Ahora mismo las memorias USB y los discos duros son los que predominan, los primeros para mover datos rápidamente y de forma cómoda y los segundos para almacenar grandes cantidades de datos.

En orden de menor a mayor capacidad podríamos catalogarlos de la siguiente forma

1) CDs

2) DVDs

3) Tarjetas de memoria: SD o MicroSD 

4) Memorias USB 

5) Blu Rays 

6) Discos Duros HDD o SSD 

7) Cartuchos de datos LTO o Ultrium

Cada uno de estos soportes digitales tiene una serie de pros y contras.

Durante los 90 y la primera década de este siglo lo más común era usar CDs y DVDs puesto que nos permitía tener un almacenamiento diferenciado con un coste muy bajo. El principal problema era que la mayoría de los discos eran de escritura única (salvo los discos regrabables) con lo que una vez grabada la información quedaba ahí para siempre. Además son fáciles de arañar y rallar con lo que la perdida de datos es relativamente fácil. Para rematar es un formato que no aguanta muy bien el paso del tiempo y pasados unos años podemos comprobar que muchos de estos discos quedan inservibles.

Ya avanzado el nuevo siglo y buscando una mayor versatilidad para grabar y mover datos de forma cómoda se popularizaron las tarjetas de memorias (SD o microSD) y las memorias USB. Cada una con una finalidad concreta. Mientras que las memorias SD y microSD son tremendamente populares (y necesarias) en cámaras de fotos y video. Los pendrive o memorias USB (siglas de Universal Serial Bus, definición del puerto que permite conectar periféricos a una computadora) están pensados para mover datos de forma sencilla entre ordenadores. Ambos formatos han abaratado sus costes y ampliado sus capacidades enormemente en los últimos 5 años. 

A la par que bajaban de precio las memorias USB también lo hacían los discos duros, que ofrecen las mayores capacidades de almacenamiento que se han conocido jamás. Aquí hay que distinguir entre los que llevan partes mecánicas denominados HDD (siglas de Hard Disk Drive, o unidad de disco duro) que son más sensibles a los golpes y a posibles perdidas de información, y los SSD (siglas de Solid State Drive, discos duros sólidos) que son mucho más fiables y rápidos pero también sustancialmente más caros y de menor capacidad. Los discos duros ya llevan tiempo en el mercado y han evolucionado hacia mejores capacidad, mayor robustez y más fiabilidad en la escritura. Aunque ambos parezcan iguales el concepto es radicalmente distinto. Mientras que los HDD tienen una aguja que escribe los datos en un disco metálico, los SSD son como unas enormes tarjetas de memorias SD, basadas en chips de información que se escribe digitalmente.

Por último cabe nombrar un tipo de almacenamiento que se utiliza a nivel empresarial e industrial: los cartuchos LTO. Permiten tener una gran cantidad de datos en un soporte muy fiable con una durabilidad extrema, son cartuchos de cinta magnetica para almacenamiento digital o LTO (siglas de Linear Tape Open). Aunque este último formato esta cada vez en menor uso debido a la escasa implantación que tuvo y a la evolución de los discos duros hacia mayores capacidades con mejor durabilidad.

Servidor NAS de Synology

LOS SERVIDORES CASEROS

Como solución híbrida al almacenamiento digital estás los servidores. Un servidor es básicamente una serie de discos duros (los hay que incluso solo se componen de un único disco duro) que funcionan conectados a internet. Se accede a ellos con una conexión a internet pero los datos se guardan físicamente donde tengamos el servidor. Los servidores caseros, también llamados NAS (siglas de Network Attached Storage, o almacenamiento conectado a la red) son tremendamente populares puesto que ofrecen lo mejor de ambos mundos: tenemos nuestros datos en casa pero podemos acceder a ellos desde cualquier parte del mundo. Dado que hay mucho que contar sobre los NAS le hemos dedicado una guía exclusiva para entenderlos y ver las mejores opciones de cara a crear uno para nuestro hogar.

En resumen podemos sacar en claro que las dos principales opciones para almacenar digitalmente nuestra vida pasan por tener nuestros datos en la nube o tenerlos en nuestra casa. Ambas opciones se pueden combinar sin que esto suponga un conflicto. Una posibilidad es tener una copia de seguridad de nuestros datos en formato físico y otra en la nube, aunque esto requiere una dosis extra de paciencia y constancia. Pero lo mas importante es ser constantes en esta labor, un pequeño recordatorio a tiempo o establecer fechas concretas para hacer nuestras copias (primeros días del año y del verano). El caso es establecer una serie de rutinas que nos aseguren que nuestros datos estarán siempre a salvo.

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