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El ‘vending’ podría beneficiarse en la nueva era post Coronavirus

El hambre puede llegar en cualquier momento, ya sea oportuno o no. En muchas ocasiones llega demasiado tarde porque los bares y restaurantes ya han colgado el cartel de “cerrado”. Si además en la nevera no disponemos de comida a mano la principal opció pasan por pedir comida a domicilio, algo que tampoco es factible a muchas horas del día. Las máquinas de vending son la otra alternativa que nos queda, pero el principal problema es que lo que nos ofrecen suelen ser productos de baja calidad nutricional y nulo sabor.

Meter un restaurante en una máquina se ha convertido en la solución para aquellos que han tenido que cerrar durante la crisis del Coronavirus. Hay 800 vending de pizza en todo el mundo y la mayoría han seguido funcionando durante la pandemia. 

“Estos pizzeros, aunque han tenido que bajar la persiana de sus restaurantes durante el COVID-19, han podido seguir vendiendo gracias a la máquina”, dice Jean-Daniel Hagolle, director ejecutivo de Cygnus Vending, la empresa de estos vending. “Para ellos, ha sido un complemento estupendo de actividad. Nunca hemos cerrado”. 

Pero casi todos los bares y restaurantes han tenido que hacerlo, así que esta pizzería automática ha sido la diferencia entre los que han parado su negocio por completo y quienes han podido continuar, parcialmente, gracias a ella.

Los vending de pizza suelen estar asociados a un restaurante. Es un extra al servicio de mesas de cada establecimiento, que funciona las 24 horas y los 365 días del año. También pueden estar vinculados a tiendas ciegas, como las que tienen algunos servicios de entrega a domicilio. Es decir, cocinas que no están abiertas al público y que llevan la comida únicamente a domicilio. Es el caso de la de Málaga. 

La de San Sebastián pertenece al restaurante Lapurdiko Pizzak y, la de Gerona, a Ecco Pizza. El mismo producto de dentro, es el que sale por el vending. “La pizza que va a poner el pizzero en la máquina va a ser la misma que la del restaurante. Exactamente con la misma calidad”, explica.

“En general, las máquinas son como una pizzería de barrio y, la mayoría de su público, es la gente del vecindario”, explica Hagolle. Los clientes que reservan mesa son también quienes, en otras ocasiones, piden la pizza por la vía rápida.

El responsable de Cygnus Vending cuenta cómo ha sido la actividad de este negocio durante la cuarentena. La primera semana de confinamiento, subieron sus ventas. Después, registraron menos movimiento. Y, de nuevo, a partir del puente de Mayo, con la posibilidad de salir a la calle a ciertas horas, volvieron a aumentar los pedidos.

“La demanda ha subido un 30 y un 40% en las semanas de semilibertad del confinamiento”, detalla Hagolle. En épocas normales, las máquinas venden 20 pizzas al día. Durante el Coronavirus, han llegado a alcanzar las 40. Es decir, han duplicado la cifra habitual. 

“La pizza la voy a coger yo, en una máquina. No voy a tener que hablar con nadie o encontrarme a alguien. Solo la toco yo, nadie más. Entonces, hay un sentimiento de total seguridad sanitaria, que refuerza la compra. Además, se puede hacer el pago con tarjeta contacless (sin contacto). Todo está muy automatizado”, cuenta. “Es un ciclo muy corto. El pizzero la prepara, la carga en la rendija correspondiente y el próximo va a ser directamente el cliente. No hay ningún intermediario, no hay ningún repartidor”.

Récord de ventas en Abril: más de 36.000 euros por dispensar pizzas en confinamiento

Uno de los 800 vending de pizzas que hay en el mundo ha facturado en abril la mayor cifra hasta ahora registrada por una de estas máquinas: 36.797 euros. También ha conseguido el récord de ventas mensuales: 3.251 unidades. 

¿Cuáles han sido los motivos de su éxito? Según el directivo, hay varias razones: muchos restaurantes cerrados, menos oferta y un gran número de establecimientos sin entregas a domicilio. 

“Los que sí tenían entrega a domicilio han seguido trabajando, pero muchos otros estaban cerrados, con lo cual hemos sido una solución”, dice. “Es una de las pocas formas de hacerse con una pizza caliente, rápidamente, sin tener contacto con nadie”.

Cygnus Vending está desarrollando una App que permita reservar la pizza, pagarla y, al llegar a la máquina, pulsar una tecla en el móvil para la recogida. Porque, de momento, sí hay que tocar la pantalla. La aplicación estará lista antes de verano.

“Nosotros decimos mucho el concepto de: sin esperas, sin llamadas, sin horarios y, ahora, va a ser 100% sin contacto. La persona que quiera recoger su pizza sin tocar la máquina podrá hacerlo”, asegura Hagolle. “Vamos a ir más allá de lo que ya teníamos en tema de seguridad. Ahora es importante para la gente. Creo —me puedo equivocar— que no se va a volver ahora tan fácilmente a un restaurante. Pienso que va a pasar un poco de tiempo hasta que vuelva este tipo de consumo. Nuestras máquinas van a tener mucho protagonismo durante este tiempo de recuperación”, añade.

El COVID-19 ha tenido efectos positivos en su negocio, aunque alguno negativo. Cygnus Vending ha tenido que parar los proyectos y las instalaciones que estaban en marcha. Por ejemplo, en Granada y Baleares, que tendrán que aplazar sus aperturas.

Sin embargo, otra de las consecuencias positivas del coronavirus es que esta solución ha levantado un mayor interés. ¿Por qué no poner una máquina?, se han preguntado muchos durante la pandemia. Una idea que es además cada vez más fuerte por el miedo al rebrote, dice Hagolle. “El concepto en sí ya llamaba mucho la atención. Ya nos había llamado mucha gente antes del COVID-19”, sostiene.

Los vending tienen capacidad para 70 unidades. Cada pizza tiene su masa precocinada y encima sus ingredientes frescos sin cocinar. El ordenador administra de forma automática las existencias de pizzas en la cámara, sus fechas límites de consumo y los parámetros de cocción de cada pizza, indica la descripción del distribuidor. Se trata de una idea que tuvo su origen hace 15 años en Francia, donde están la mayoría de las máquinas, más de 500. 

El récord mensual de ingresos y de unidades ocurrió en Abril, en uno de esos 800 vending que hay en el mundo. Sin embargo, la mejor marca en un solo día tuvo lugar en la madrugada de Nochevieja en España. Fue la máquina de San Sebastián que, en apenas esa jornada, vendió 190 pizzas. 


Fuente: Business Insider

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