Ocio

Los Emmy de 2020 están dominados por plataformas de streaming, ¿es el fin de una era?

Entre todas suman mas de 250 nominaciones e igualan a las de las cadenas tradicionales

Netflix 160 nominaciones, Prime Video 30, HULU 26, Disney+ 19, AppleTV+ 18, Quibi 10, suman en total 263 nominaciones frente a las 261 de HBO (que también tiene su plataforma de streaming), NBC, ABC, FX, CBS y FOX. Al final de todo esto lo que nos queda es una batalla que cada año que pasa esta mas inclinada hacia el lado del streaming y el contenido online. Tanto directores como productores, guionistas y actores están encontrando en el mundo digital su tabla de salvación.

El número de producciones se ha incrementado con los años hasta tener una parrilla televisiva repleta de estrenos y nuevas temporadas de un sinfín de series. La llegada de las plataformas de streaming fue el primer paso hacia un panorama de servicios a la carta prácticamente inabarcable para cualquier ser humano. Y para que estas pudieran ser una competencia directa y sobre todo independiente de las cadenas de televisión tradicionales tuvieron que crear sus propias series, o al menos encargarlas a productoras. Porque ese ha sido el otro gran punto de conflicto, el de los derechos de emisión de las ficciones televisivas. Esto se vio muy claramente cuando Netflix se hizo con los derechos de la serie “House Of Cards”, que por aquel entonces era su mayor reclamo internacional. Para ganar mas dinero con ella vendió los derechos de emisión de la serie en aquellos territorios donde no operaba. De esta forma otras cadenas de televisión de países como España pudieron emitir en exclusiva “House of Cards” durante años. El problema llegó cuando Netflix aterrizó en España y no pudo emitir su serie estrella porque esta la tenía en exclusiva Movistar+, que había comprado los derechos a Netflix años atrás. Con el tiempo esas ventanas de exhibición en exclusiva se fueron acabando y cerrando y las series volvieron a los dueños originales de su explotación. De esta lección Netflix aprendió mucho y ya no licencia los derechos de emisión de las series estrella que crea (o manda crear a otros estudios) puesto que su presencia a nivel mundial es total y ya no quieren alquilar partes de su catalogo a otros.

Una vez salvado el escollo de tener contenido propio que sea un reclamo para nuevos suscriptores y que suponga un catálogo interesante para sus usuarios activos, el segundo paso era conseguir prestigio. Para eso son indispensables los premios internacionales y para llegar ahí es necesario recibir nominaciones. El prestigio se logra a lo largo de años en el negocio, respeto de la gente del sector y premios que confirmen que el trabajo es de calidad. Con los premios llega también el tan deseado reconocimiento de marca, puesto que aunque el marketing vaya por un lado diferente siempre se ve reforzado cuando se habla de nosotros por una gran cantidad de nominaciones en los grandes eventos y mas aún por la consecución de las estatuillas mas ansiadas.

De nuevo aquí Netflix ha dado los pasos correctos una y otra vez para poder acceder a los grandes premios del cine y la televisión de Estados Unidos. Los Oscars están reservados a quienes estrenen sus películas en el cine y Netflix lleva directamente sus ficciones a la sala de estar del consumidor, sin pasar por la casilla de la sala de cine, saltándose todos los pasos de en medio y estableciendo un nuevo orden al status quo. Eso era algo que la propia industria no podía consentir porque no era capaz de digerir el cambio que ya estaba en marcha. A un sector como el cinematográfico le gusta que las cosas sean de una manera determinada, una donde los grandes estudios y las corporaciones (que llevan décadas dominando el sistema) sigan siendo los dueños y conductores de ese gigantesco tren que es el cine. Un tren que se mueve despacio para arrancar, que sigue una linea recta, que lleva siempre el mismo trayecto y que es predecible en todo lo que hace. Siguiendo la analogía, Netflix llegó como un coche y además uno eléctrico. Se mueve casi a su antojo en todas direcciones, va a distintas velocidades en función del terreno que pisa, no necesita la gasolina (llamesé productoras) sino que se recarga en su propia casa (con su propio material audiovisual), y es impredecible porque muchas veces se adelanta incluso a lo que quieren quienes van dentro.

Netflix ha sido pionero en cambiar las normas poniendo al espectador en mitad de una batalla que no hace otra cosa que beneficiarle, tanto por lo que ofrecen ahora las plataformas de streaming, como por los pasos que ha dado la industria del cine por adaptarse a las perdidas económicas que sufren ante la llegada de estos nuevos actores. Ahora estamos en el punto en el que HBO, que era una cadena de televisión tradicional del cable americano, ha volcado todo su potencial hacia su plataforma de streaming para convertirse en la segunda opción de millones de hogares. Y estamos en el momento en el que las grandes corporaciones como Disney han decidido volcar sus esfuerzos en lanzar a nivel mundial sus plataformas de streaming como Disney+ y HULU. Pero también las grandes cadenas de televisión americanas y los grandes estudios de cine han virado para lanzar sus plataformas de streaming. Con esto hemos llegado a un momento donde la saturación del sistema de streaming esta llegando al punto en el que la gente tendrá que elegir o alternar para poder disfrutar en casa del mejor cine y series del mundo sin vaciar su bolsillo en el intento.

Si los cines están pasando por un momento crítico no es solo por la crisis del Coronavirus. El problema de base viene de años atrás en donde han mirado para otro lado mientras las cosas iban cambiando a su alrededor. La tecnología al alcance de todos ha supuesto nuevas normas en muchos campos y el entretenimiento ha sido el primero en verse trastocado por esos cambios. La última barrera que era infranqueable para el streaming era la de los premios y esa barrera esta cayendo a pasos agigantados. Usando todas las herramientas posibles, como atrayendo a los mejores actore, guionistas y actores, o estrenar en cines durante unos días o semanas para poder competir por estatuillas, las plataformas de video a demanda están en liza con las grandes del cine por sus premios mas codiciados.

Conseguir 160 nominaciones es un logro enorme para Netflix, pero que a los pocos meses de llegar Disney+ y AppleTV+ consigan 37 nominaciones es la muestra definitiva de que la tendencia va al alza y la balanza se va a decantar por el contenido online en pocos años. Así que sí, es el fin de una era dominada por los de siempre y llega una nueva donde las que antes fueron startups ahora son las reinas de la fiesta. Una era donde todos quieren su parte del pastel del streaming y donde la oferta crecerá aún mas. Y por último es la era en la que las salas de cine tendrán que proyectar eventos deportivos, campeonatos de eSports, finales de concursos musicales y todo tipo de eventos mediáticos que puedan llevar a los espectadores que el cine ha perdido. Porque el cine del siglo 21 se va a ver mayoritariamente en nuestras casas, a cualquier hora y bajo nuestras normas de conducta, mientas cenamos o charlamos con amigos o como si estuviéramos en un templo budista, eso ya dependerá de cada uno.

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