
The New York Times demanda a OpenAI y Microsoft por usar sus contenidos sin permiso, un caso que podría redefinir las normas de derechos de autor y el desarrollo de la inteligencia artificial.
The New York Times (TNYT), uno de los periódicos más influyentes del mundo, ha presentado una demanda contra OpenAI y Microsoft, acusándolos de vulnerar sus derechos de autor al utilizar artículos del diario, incluidos los de pago, sin autorización. Este caso, presentado a finales de 2023, reclama «miles de millones de dólares» de compensación económica y podría marcar un antes y un después en el mundo tecnológico.
La demanda se centra en el uso de extractos literales de los artículos de TNYT por parte de las inteligencias artificiales ChatGPT y Copilot. TNYT sostiene que esta práctica le ha causado una considerable pérdida de lectores. La defensa de OpenAI y Microsoft probablemente se basará en el concepto de «fair use» o uso legítimo, amparado por la Copyright Act de 1976 de Estados Unidos. Este principio permite el uso de obras protegidas bajo ciertas condiciones, como fines educativos o de investigación.
Sin embargo, el caso requerirá una evaluación detallada de varios aspectos, como la cantidad y proporción del contenido del TNYT utilizado, si la IA ha creado algo distinto o solo ha reproducido el contenido original, y si existe una relación causal entre el uso del contenido de TNYT y la pérdida de lectores.
El entrenamiento de la IA se basa en datasets, cuya calidad es crucial para el desarrollo efectivo de la tecnología. La recopilación de datos se realiza a través de web scrapping y otras técnicas, pero no siempre garantiza datos de alta calidad. En sectores especializados como la medicina o el derecho, es esencial utilizar datasets privados para obtener información veraz, lo que puede entrar en conflicto con los intereses de las empresas privadas.
Además, el principio de territorialidad implica que cada país o región tiene sus propias regulaciones, lo que podría limitar el uso de IA avanzada en algunos lugares. Por ejemplo, Europa pactó en diciembre de 2023 la primera ley de inteligencia artificial del mundo, que busca asegurar que la IA respete los derechos fundamentales y valores europeos.
Este caso plantea un dilema crucial: ¿deben relajarse las restricciones de propiedad intelectual para mejorar los datasets de los modelos de lenguaje y enriquecer la experiencia humana, o deben las empresas tecnológicas pagar por el uso de esta información en el entrenamiento de sus IA? Una sentencia que imponga restricciones legales podría tener consecuencias negativas para el desarrollo de la IA.
El resultado de este juicio es esperado con gran interés, ya que podría llevar a ajustes legislativos y limitaciones internacionales en relación con la regulación de la IA.
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