
Las autoridades estadounidenses indagan en el posible papel facilitador y beneficiario de las redes sociales de Meta en el comercio ilegal de narcóticos.
Los fiscales de Virginia, EE. UU., han iniciado una investigación sobre Meta, la corporación detrás de Facebook, para determinar su implicación en la venta ilegal de drogas a través de sus plataformas de redes sociales. Según informes del Wall Street Journal, que cita fuentes cercanas al caso y documentos relevantes, se han emitido citaciones y se están recopilando testimonios como parte de una pesquisa de gran jurado penal.
El interés de los fiscales se centra en averiguar si las plataformas de Meta han facilitado y obtenido beneficios de actividades relacionadas con el narcotráfico. Además, han solicitado a la compañía registros que podrían arrojar luz sobre el contenido relacionado con drogas y transacciones ilícitas realizadas en sus redes. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. también contribuye a esta investigación, lo que refleja la seriedad con que las autoridades están abordando el asunto.
Meta, por su parte, ha respondido a estas acusaciones asegurando que la venta de drogas ilícitas contraviene sus políticas internas y que se esfuerzan por identificar y eliminar dicho contenido de sus servicios. Además, han enfatizado su cooperación proactiva con las fuerzas del orden para combatir la distribución y venta de drogas ilícitas en línea.
Esta investigación no garantiza necesariamente que se imputen cargos de mala conducta a Meta, pero sí subraya el creciente escrutinio sobre el papel de las redes sociales en la promoción de actividades ilegales. La compañía ya ha tomado medidas al respecto, uniéndose a iniciativas globales junto con el Departamento de Estado de EE. UU., la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y Snapchat, para interrumpir la venta de drogas sintéticas online y sensibilizar sobre sus riesgos.
Este desarrollo pone de manifiesto los retos a los que se enfrentan las grandes plataformas tecnológicas en términos de regulación y supervisión de sus contenidos. Mientras que por un lado se espera que sirvan como espacios de libre expresión y comunicación, por el otro, se les exige una vigilancia rigurosa para prevenir actividades ilícitas. La resolución de esta investigación podría tener implicaciones significativas no solo para Meta, sino también para el conjunto de la industria tecnológica, en lo que respecta a la responsabilidad de las plataformas sobre los contenidos que albergan.
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