
El fabricante de chips y la firma de inteligencia artificial cierran una alianza estratégica de enorme escala. La operación apunta a asegurar capacidad de cómputo, consolidar posiciones en el mercado y acelerar el desarrollo de sistemas avanzados de IA.
Una alianza sin precedentes en el sector tecnológico
Nvidia anunció que invertirá hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI, convirtiéndose en socio financiero y tecnológico clave de la compañía liderada por Sam Altman. El acuerdo se articula en dos fases: primero, Nvidia aportará capital a través de acciones sin derecho a voto; posteriormente, OpenAI destinará parte de esos fondos a la compra de chips de Nvidia para alimentar su infraestructura.
Ambas compañías firmaron una carta de intención para desplegar al menos 10 gigavatios de potencia de cómputo en sistemas Nvidia. Según sus estimaciones, esa capacidad equivale al consumo energético de más de ocho millones de hogares estadounidenses, subrayando la magnitud del proyecto.
Impulso para OpenAI y oportunidad para Nvidia
Para OpenAI, la alianza supone acceso garantizado a hardware avanzado, esencial para mantener su liderazgo frente a rivales como Google, Anthropic y xAI. Para Nvidia, la operación asegura la fidelidad de su principal cliente en IA y refuerza su posición como proveedor dominante en un mercado cada vez más competitivo.
Sam Altman celebró el acuerdo destacando que “la infraestructura computacional será la base de la economía del futuro”, y que el trabajo conjunto con Nvidia permitirá escalar nuevas soluciones de IA para empresas y ciudadanos.
Repercusiones en los mercados y dudas sobre la “circularidad”
El anuncio provocó un repunte inmediato en los mercados: las acciones de Nvidia llegaron a subir un 4,4%, alcanzando un máximo intradía histórico, mientras que Oracle —socio de OpenAI en proyectos de centros de datos— ganó un 6%. Sin embargo, algunos analistas advirtieron sobre la posible “circularidad” del acuerdo: parte de la inversión de Nvidia regresará a sus propias arcas mediante la compra de chips.
Stacy Rasgon, de Bernstein, señaló que aunque la operación es positiva, reabre el debate sobre la sostenibilidad de este tipo de compromisos financieros en un sector que ya atrae escrutinio regulatorio.
Contexto de una industria en plena consolidación
El acuerdo se enmarca en un panorama de colaboraciones estratégicas crecientes: Microsoft lleva años invirtiendo miles de millones en OpenAI, mientras que Nvidia anunció la semana pasada una alianza con Intel en materia de chips. La compañía también comprometió recientemente 5.000 millones de dólares adicionales a Intel y participó en una ronda de financiación de 6.600 millones de OpenAI en 2024.
Este movimiento refuerza las sospechas de los reguladores sobre una posible concentración excesiva de poder en torno a Microsoft, OpenAI y Nvidia. El Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio ya han señalado que podrían revisar acuerdos de esta envergadura, aunque la administración Trump mantiene un enfoque más laxo hacia la competencia en el sector tecnológico.
OpenAI invertirá inicialmente 10.000 millones de dólares para la compra de hardware, con los primeros sistemas listos en 2026 a través de la nueva plataforma Vera Rubin de Nvidia. El primer gigavatio de potencia computacional se desplegará en la segunda mitad de ese año.
A largo plazo, la alianza podría redibujar el equilibrio competitivo: consolidar el monopolio de Nvidia en hardware, afianzar a OpenAI como líder en software y complicar las perspectivas de otros actores como AMD o Google DeepMind.
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Categorías:Inteligencia artificial, Noticias, Secciones temáticas



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