
Investigadores y directivos del sector tecnológico chino aseguran que el país está reduciendo la distancia con Estados Unidos en inteligencia artificial gracias a la innovación y a una mayor asunción de riesgos. No obstante, la falta de acceso a tecnología puntera para la fabricación de semiconductores sigue siendo un obstáculo relevante.
China continúa reforzando su ecosistema de inteligencia artificial en un contexto marcado por restricciones tecnológicas y tensiones geopolíticas. Según investigadores y responsables de grandes compañías del país, la combinación de innovación, toma de riesgos y apoyo institucional está permitiendo avanzar con rapidez, incluso sin disponer de todas las herramientas más avanzadas del mercado global.
El buen desempeño bursátil de nuevas empresas conocidas como los “tigres de la IA”, entre ellas MiniMax y Zhipu AI, tras su debut en la Bolsa de Hong Kong, refleja una creciente confianza en el sector. Estas salidas a bolsa se producen en paralelo a los esfuerzos de Pekín por impulsar alternativas nacionales en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial y los semiconductores.
El cuello de botella de la fabricación de chips
Uno de los principales frenos identificados por los expertos es la dificultad para acceder a maquinaria avanzada de fabricación de chips. Yao Shunyu, antiguo investigador principal de OpenAI y actual presidente de Tencent, señaló recientemente que existe una alta probabilidad de que una empresa china lidere la inteligencia artificial global en los próximos años, aunque reconoció importantes obstáculos técnicos.
Entre ellos, destacó la limitada capacidad de producción de semiconductores de última generación, especialmente en lo relativo a máquinas de litografía y al desarrollo de un ecosistema de software plenamente competitivo. Aunque China ha logrado avances en prototipos de litografía ultravioleta extrema, estas tecnologías aún no están listas para una producción funcional a gran escala.
Desigualdad en inversión e infraestructura computacional
Durante una conferencia celebrada en Pekín, varios líderes del sector coincidieron en que Estados Unidos mantiene una ventaja clara en potencia computacional e infraestructura. Lin Junyang, responsable técnico del modelo de lenguaje Qwen en Alibaba, subrayó que las inversiones estadounidenses en este ámbito superan ampliamente a las de China.
Esta diferencia obliga a las empresas chinas a optimizar recursos y priorizar la eficiencia. Según Lin, buena parte del esfuerzo se centra en la ejecución y el despliegue de modelos, lo que consume una proporción significativa de la infraestructura disponible, dejando menos margen para la investigación a gran escala.
Innovación forzada y nuevos enfoques técnicos
Paradójicamente, esta escasez de recursos está impulsando enfoques innovadores. Los investigadores chinos están apostando por el diseño conjunto de algoritmos y hardware, una estrategia que permite ejecutar modelos de gran tamaño sobre infraestructuras más modestas y económicas. Este enfoque se presenta como una vía para compensar la falta de acceso a equipamiento de vanguardia.
Desde el sector empresarial también se destaca un cambio cultural. Tang Jie, fundador de Zhipu AI, subrayó la creciente disposición de los emprendedores jóvenes a asumir riesgos elevados, un rasgo tradicionalmente asociado a Silicon Valley. Según Tang, crear un entorno que favorezca este tipo de iniciativas será clave para consolidar el avance del país en inteligencia artificial.
Un escenario competitivo a medio plazo
Aunque Estados Unidos conserva ventajas estructurales, los investigadores coinciden en que China está acortando distancias mediante innovación, eficiencia y una estrategia industrial orientada al largo plazo. La evolución del acceso a tecnología crítica y el apoyo continuado a la investigación determinarán hasta qué punto esta convergencia podrá materializarse en liderazgo global en los próximos años.
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Totalmente de acuerdo. La falta de recursos también obliga a pensar diferente, y en tecnología eso muchas veces acaba marcando la diferencia.
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China está demostrando que, cuando no hay músculo infinito en hardware, toca agudizar el ingenio. Menos chips punteros y más optimización, más ideas y más riesgo asumido.
Puede que no tengan todavía las mejores fábricas de semiconductores, pero está claro que no se van a quedar esperando.
Si algo enseña esta carrera es que el talento y la estrategia también cuentan… y mucho.
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Al final parece una carrera de fondo más que un sprint. Tener menos chips no frena necesariamente el avance, pero sí condiciona cómo y hacia dónde se innova. Será interesante ver qué modelos salen de ese enfoque más austero.
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