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La UE prepara una retirada progresiva de proveedores chinos en infraestructuras críticas

La Unión Europea avanza hacia un marco regulatorio más estricto para limitar el uso de tecnología china en infraestructuras consideradas estratégicas.

Según el Financial Times, Bruselas prepara una propuesta que obligaría a los Estados miembros a eliminar progresivamente equipos de proveedores catalogados como de alto riesgo en sectores clave como las telecomunicaciones y la energía.

La iniciativa supondría un cambio relevante respecto al enfoque actual, basado en recomendaciones voluntarias, y reforzaría la estrategia europea de ciberseguridad y autonomía tecnológica.

De un sistema voluntario a un marco obligatorio

En la actualidad, la UE dispone de un régimen no vinculante para restringir a proveedores considerados de riesgo elevado. Sin embargo, la nueva propuesta de ciberseguridad convertiría estas directrices en obligaciones legales para los países miembros, según fuentes citadas por el diario británico.

El objetivo es excluir progresivamente a fabricantes chinos como Huawei y ZTE de redes de telecomunicaciones y sistemas energéticos sensibles, incluidos los vinculados a la energía solar. La Comisión Europea tiene previsto presentar el plan esta semana.

Resistencias internas y aplicación gradual

Algunos grandes mercados europeos, entre ellos España y Alemania, han mostrado en el pasado reticencias a aplicar medidas de exclusión más severas, principalmente por el impacto económico y técnico que podría suponer la sustitución de equipos ya desplegados.

Según el informe, los plazos de eliminación se definirán en función del nivel de riesgo para el conjunto del bloque y para cada sector específico. También se tendrán en cuenta factores como el coste de la transición y la disponibilidad real de proveedores alternativos europeos o de terceros países.

Contexto geopolítico y presión internacional

La iniciativa europea se enmarca en un contexto de creciente tensión geopolítica y de alineamiento con las políticas de seguridad tecnológica impulsadas por Estados Unidos. Washington prohibió en 2022 la aprobación de nuevos equipos de telecomunicaciones de Huawei y ZTE y ha presionado activamente a sus aliados para adoptar medidas similares.

En Europa, este endurecimiento ya está teniendo efectos colaterales. Huawei, por ejemplo, ha llegado a reconsiderar el futuro de una planta recientemente finalizada en Francia ante el cambio de clima regulatorio y el ralentizado despliegue de redes 5G en varios países.

Infraestructuras críticas y soberanía tecnológica

Desde Bruselas, la exclusión de proveedores chinos se justifica por la necesidad de proteger infraestructuras críticas frente a riesgos de espionaje, interferencias externas o dependencias estratégicas. La propuesta refuerza la apuesta de la UE por una mayor soberanía digital y energética, aunque abre un debate complejo sobre costes, competencia y capacidad industrial propia.


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