Movilidad eléctrica

Tesla invierte 2.000 millones de dólares en xAI y reafirma que la producción del Cybercab arrancará este año

Tesla refuerza su apuesta por la inteligencia artificial con una inversión directa en xAI, la compañía fundada por Elon Musk, mientras mantiene su hoja de ruta para iniciar la producción del robotaxi Cybercab en 2026.

El movimiento subraya el giro estratégico del fabricante hacia la autonomía, la robótica y el software como ejes centrales de su valoración futura. La operación llega en un momento clave para Tesla, con un negocio tradicional de vehículos eléctricos bajo presión y unos inversores cada vez más centrados en el potencial de la conducción autónoma y la IA.


Una inversión estratégica en xAI

Tesla anunció que invertirá 2.000 millones de dólares en xAI, la empresa de inteligencia artificial fundada por su consejero delegado, Elon Musk. La inversión formaliza una relación que el mercado daba por hecha desde hace meses y refuerza la integración entre las ambiciones de IA de Musk y el futuro tecnológico de Tesla.

Según la compañía, esta alianza permitirá a Tesla beneficiarse de modelos avanzados de IA para áreas clave como la conducción autónoma, la robótica y la optimización de software. Analistas del mercado consideran que la operación ofrece a los accionistas de Tesla una exposición indirecta al fuerte crecimiento del sector de la inteligencia artificial, en un momento en que las ventas de vehículos eléctricos muestran signos de desaceleración.

No obstante, el acuerdo llega acompañado de un aumento significativo del gasto. El director financiero, Vaibhav Taneja, señaló que las inversiones en fábricas y tecnología elevarán el gasto de capital de Tesla por encima de los 20.000 millones de dólares este año, más del doble que en 2025.


Cybercab y robots: producción lenta, pero en marcha

Tesla reiteró que la producción del robotaxi Cybercab comenzará este año, aunque Elon Musk volvió a advertir de que el arranque será “extremadamente lento”. El Cybercab está diseñado como un vehículo totalmente autónomo, sin volante ni pedales, lo que añade complejidad tanto técnica como regulatoria a su despliegue.

Musk afirmó que espera tener vehículos totalmente autónomos operando en una parte significativa de Estados Unidos antes de final de año, aunque reconoció que los volúmenes iniciales serán reducidos. En paralelo, la compañía confirmó que el robot humanoide Optimus no alcanzará una producción relevante hasta finales de 2026.

Estos proyectos, junto con el desarrollo de semicamiones y otros modelos, implican una transformación profunda del modelo industrial de Tesla, que pasará a priorizar la capacidad de fabricación vinculada a robots y sistemas autónomos frente a algunos de sus vehículos históricos.


Presión sobre el negocio tradicional y foco en la IA

El negocio principal de vehículos eléctricos de Tesla continúa bajo presión debido a la creciente competencia, la retirada de incentivos fiscales en Estados Unidos y una estrategia de descuentos para sostener los volúmenes. En este contexto, la compañía confirmó que dejará de vender los modelos Model S y Model X, que ya representan una parte marginal de sus ingresos, para liberar espacio industrial destinado a la producción de robots.

A pesar de la caída anual de ingresos, Tesla logró mejorar su margen bruto automotriz y registró un fuerte crecimiento en su división de generación y almacenamiento de energía, impulsada por la demanda de baterías a escala de red.

Los inversores siguen atentos a la evolución de la conducción autónoma y al avance real del Cybercab, conscientes de que el éxito de Tesla depende cada vez más de convertir sus promesas en productos escalables y aprobados por los reguladores.


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