La disputa enfrenta a una de las startups de IA más influyentes de Silicon Valley con el Departamento de Defensa de Estados Unidos y reabre el debate sobre hasta dónde debe llegar la autonomía de los sistemas inteligentes en contextos militares y de vigilancia.
La operación integraría bajo una misma estructura los negocios espaciales, de inteligencia artificial y redes sociales de Elon Musk. El movimiento reforzaría la apuesta por centros de datos en el espacio y por la IA aplicada a defensa y comunicaciones satelitales.
La última semana de enero ha estado marcada por una aceleración clara de la transformación tecnológica y regulatoria a escala global. Europa ha reforzado su papel como regulador digital con nuevas actuaciones contra grandes plataformas y servicios basados en inteligencia artificial.