
La Unión Europea acelera su apuesta por una infraestructura espacial soberana y prevé iniciar los primeros servicios de su constelación IRIS2 en 2029. El proyecto busca reducir la dependencia tecnológica de actores externos y reforzar las comunicaciones estratégicas del bloque.
La constelación multiórbita de satélites IRIS2, impulsada por la Unión Europea, debería comenzar a ofrecer servicios iniciales de comunicación en 2029, un año antes de lo previsto inicialmente. Así lo afirmó el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, durante la Conferencia Espacial Europea celebrada esta semana.
IRIS2 está concebido como la respuesta europea a redes comerciales de rápido crecimiento como Starlink. El sistema estará compuesto por unos 290 satélites distribuidos en distintas órbitas y contará con una red troncal cifrada destinada a gobiernos, instituciones comunitarias y agencias públicas, además de ofrecer conectividad de alta velocidad a ciudadanos y empresas dentro del territorio europeo.
El proyecto forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la autonomía tecnológica del bloque en ámbitos críticos, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y una creciente militarización del espacio.
Defensa, geopolítica y dependencia tecnológica
La invasión rusa de Ucrania y la evolución de las relaciones transatlánticas han acelerado la reflexión estratégica en Bruselas sobre la necesidad de proteger activos sensibles como los satélites. Estos sistemas son cada vez más esenciales no solo para las comunicaciones civiles, sino también para la defensa, la gestión de crisis y la seguridad nacional.
“Europa necesita tener su propia nube militar soberana”, señaló Kubilius, subrayando la dependencia actual de servicios estadounidenses en áreas clave. Aunque IRIS2 no estará plenamente operativo hasta finales de la década, el comisario destacó que la Unión Europea ya ha puesto en marcha soluciones intermedias para evitar un vacío de capacidades.
En este contexto, la UE lanzó recientemente GOVSATCOM, una iniciativa que conecta ocho satélites de cinco países miembros para proporcionar servicios de comunicación seguros a gobiernos y fuerzas armadas de los 27 Estados de la Unión durante el periodo de transición.

Retos tecnológicos y esfuerzos nacionales
A pesar de los avances, Europa sigue enfrentándose a importantes desafíos en el ámbito espacial. El ritmo de lanzamiento de satélites de la UE está muy por detrás del de empresas privadas como SpaceX, lo que complica el desarrollo de capacidades comparables en áreas como la alerta temprana de misiles o la vigilancia orbital.
Algunos Estados miembros han comenzado a reforzar sus iniciativas nacionales. Alemania, por ejemplo, ha destinado 35.000 millones de euros a la defensa espacial y colabora con Francia en el desarrollo de un sistema de alerta temprana de misiles basado en satélites, conocido como Odin’s Eye, previsto para principios de la década de 2030.
Estos proyectos nacionales, junto con programas comunitarios como IRIS2 y GOVSATCOM, reflejan una tendencia clara: el espacio se ha convertido en un eje estratégico central para la seguridad, la autonomía tecnológica y el posicionamiento geopolítico de la Unión Europea.
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