
El auge de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de memoria y ha llevado los beneficios de Samsung a máximos históricos, pero la compañía alerta de que la escasez de chips persistirá y generará tensiones en sus divisiones de móviles y pantallas.
El encarecimiento de la memoria empieza a erosionar los márgenes de negocio más allá de los semiconductores. El gigante surcoreano anticipa que el desequilibrio entre oferta y demanda continuará al menos hasta 2027, en un contexto marcado por la carrera global por la infraestructura de IA.
Beneficios récord impulsados por la memoria para IA
Samsung Electronics triplicó su beneficio operativo interanual hasta alcanzar los 20 billones de wones (unos 13.980 millones de dólares) en el cuarto trimestre, apoyado casi exclusivamente en su negocio de chips. Los ingresos crecieron un 24%, hasta los 93,8 billones de wones, reflejando el fuerte poder de fijación de precios del mayor fabricante mundial de memorias.
La división de semiconductores, principal motor del grupo, multiplicó por más de cinco su beneficio operativo hasta un récord de 16,4 billones de wones, aportando más del 80% del resultado total. La compañía atribuye este desempeño a la fuerte demanda de chips vinculados a centros de datos e inteligencia artificial, que ha tensionado la capacidad productiva global.
Samsung advirtió, no obstante, que la escasez de memoria “seguirá siendo significativa” y que la expansión de la oferta será limitada en 2026 y 2027, mientras la demanda asociada a la IA continúa creciendo a gran ritmo.
Vientos en contra para móviles y pantallas
El impacto del encarecimiento de los chips ya se deja notar en otras divisiones del grupo. El beneficio del negocio móvil cayó un 10%, hasta 1,9 billones de wones, presionado por el aumento de los costes de memoria y componentes. La división de pantallas también anticipa un entorno complicado, con clientes más sensibles al precio y una posible ralentización de la demanda de smartphones.
Directivos de Samsung señalaron que 2026 será “un año desafiante” para móviles y pantallas, obligando a la compañía a buscar eficiencias internas y acuerdos con socios clave para garantizar el suministro y proteger los márgenes. Analistas del mercado coinciden en que la gestión de costes será uno de los principales retos estratégicos del grupo en los próximos trimestres.
Las acciones de Samsung cedieron tras la presentación de resultados, reflejando la preocupación de los inversores por el efecto dominó que la escasez de chips puede tener en el conjunto del negocio.
Apuesta por HBM4 y relación con Nvidia
Samsung confirmó que ya está produciendo chips de memoria de alto ancho de banda de nueva generación (HBM4) y que prevé comenzar los envíos en febrero a un “cliente importante”, en referencia implícita a Nvidia. La empresa espera que los ingresos por HBM se tripliquen este año, tras asegurar pedidos que cubren toda su capacidad de producción.
La compañía busca así recortar distancias con su rival local SK Hynix, líder en suministro de HBM para aceleradores de IA. La reorientación de la capacidad fabril hacia este tipo de memoria avanzada ha reducido aún más la disponibilidad de chips convencionales, reforzando el poder de negociación de los fabricantes.
Según expertos del sector, los fabricantes de chips se encuentran en una posición privilegiada para imponer precios y condiciones, impulsados por una demanda que supera claramente a la oferta disponible.
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