La paralización de una fábrica en el sur de China ha vuelto a poner de manifiesto hasta qué punto la industria del automóvil sigue siendo vulnerable. A pesar de las promesas realizadas tras la pandemia, el sector se enfrenta de nuevo a interrupciones por la falta de chips esenciales.
Países Bajos ha decidido dar un paso atrás en la intervención estatal que mantenía sobre Nexperia, un gesto que China ha calificado como un “primer paso en la dirección correcta” para aliviar la tensión en el suministro global de chips. Sin embargo, la situación dista de estar resuelta: las relaciones entre Nexperia y su matriz china Wingtech siguen bloqueadas, y los fabricantes de automóviles advierten que las interrupciones continúan afectando a la cadena de suministro.