Investigadores y directivos del sector tecnológico chino aseguran que el país está reduciendo la distancia con Estados Unidos en inteligencia artificial gracias a la innovación y a una mayor asunción de riesgos. No obstante, la falta de acceso a tecnología puntera para la fabricación de semiconductores sigue siendo un obstáculo relevante.
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) ha dado un paso decisivo en su política tecnológica y de seguridad al incluir a DJI, Autel y otros fabricantes extranjeros de drones en su denominada “Lista Cubierta”. La medida impide la aprobación de nuevos modelos de drones y componentes para su venta o importación en el país, aunque no afecta a los dispositivos ya autorizados.
La histórica compañía estadounidense iRobot, conocida mundialmente por las aspiradoras robóticas Roomba, se ha acogido al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos y ha anunciado un acuerdo para su venta a Picea Robotics, su principal socio industrial.
Beijing estudia imponer controles propios que reduzcan la disponibilidad de hardware avanzado, incluso después del permiso concedido por la administración Trump.
Los organismos de ciberseguridad denuncian una campaña prolongada que busca infiltrarse en entidades gubernamentales y tecnológicas mediante malware avanzado.
La compañía asegura que su última generación de servidores multiplica por diez la velocidad de modelos como Kimi K2 de Moonshot AI y otros sistemas basados en mezcla de expertos, reforzando su posición en la fase de despliegue de la IA.
El ascenso de la empresa china marca un punto de inflexión en la carrera global por los cohetes reutilizables. Su nuevo lanzador, Zhuque-3, sitúa a China frente a una oportunidad estratégica en el mercado espacial comercial.
El nuevo asistente potenciará funciones por voz en móviles de ZTE y llegará a otros fabricantes, en un mercado donde la inteligencia artificial se ha convertido en el principal diferenciador.
La creciente presencia de proveedores chinos coincide con un enfriamiento de los vínculos con Washington y despierta inquietud entre funcionarios occidentales.
El gigante tecnológico chino lanza en su país sus primeras gafas de inteligencia artificial y se suma a la competencia global por los wearables avanzados.
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