Salud

El rechazo de Alemania a la energía nuclear ha disparado sus emisiones de dióxido de carbono

Tras el desastre de Fukushima el país optó por desmantelar sus reactores nucleares, pero el éxito de esta acción ha traído consecuencias inesperadas

Los planes de Alemania para eliminar la energía nuclear del país vienen de mediados de los años 80. Después del desastre de Chernobyl, que generó una nube radiactiva que se extendió por toda Alemania, las políticas antinucleares apoyadas por el Partido Verde del país tomaron un gran impulso que no ha dejado de crecer con los años.

Tras el colapso de la planta japonesa de Fukushima Daiichi, el lobby antinuclear de Alemania se puso en marcha y miles de personas salieron a las calles para protestar por conservar aún centrales nucleares activas en el país. El gobierno alemán aprobó rápidamente una legislación para desmantelar todos los reactores nucleares. Con la idea de mantener a sus ciudadanos seguros de cualquier desastre similar al de Fukushima. Pero un estudio publicado el mes pasado por la Oficina Nacional de Investigación Económica sin fines de lucro sugiere que el rechazo de Alemania a la energía nuclear ha sido un error de cálculo que genera enormes costes y que probablemente tenga consecuencias nefastas en la mortalidad.

Para descubrir los costos ocultos de la desnuclearización de Alemania, los economistas utilizaron analizaron una gran cantidad de datos recopilados entre 2011 y 2017. Los investigadores descubrieron que la energía nuclear se ha reemplazado principalmente con energía de plantas de carbón, lo que ha llevado a la liberación de 36 millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono por año, con un aumento de cerca del 5% en las emisiones. Y lo que es peor, los investigadores estimaron que quemar más carbón ha conducido a aumentos locales en la contaminación por partículas y dióxido de azufre. Estos datos son determinantes para calcular que probablemente morirán 1.100 personas adicionales cada año por enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

En total, los investigadores calcularon que el aumento de las emisiones de carbono y las muertes causadas por la contaminación del aire local ascendía a un coste social de aproximadamente 12 mil millones de dólares cada año. Pero por otro lado el estudio ha puesto de manifiesto que esto reduce el coste de mantener activas las plantas de energía nuclear en miles de millones de dólares. Hay por tanto perdidas y ganancias económicas difíciles de cuantificar a corto plazo, pero que cuando incluimos el factor perjudicial para el ser humano se decanta claramente en favor de la energía nuclear. Akshaya Jha, economista de Carnegie Mellon y autor del estudio considera que “la gente sobreestima el riesgo y los daños de un accidente nuclear. También está claro que la gente no se da cuenta de que el coste de la contaminación del aire local es bastante grave, es un asesino silencioso”.

Es poco probable que llegados a este punto de “desconexión” nuclear Alemania cambie de rumbo, pero las conclusiones del estudio brindan una importante lección para el resto de países, donde el futuro de la energía nuclear es cada vez más incierto.

La flota de reactores nucleares activos de Estados Unidos se acerca rápidamente al final de su vida útil. Casi todos fueron construidos antes de 1990 y los únicos dos nuevos reactores en construcción se han mantenido en todo momento por encima del presupuesto inicial. Los excesivos costes terminan elevando el precio de la electricidad. En el mercado energético estadounidense la energía nuclear lucha por competir con el exceso de gas natural barato y las energías renovables fuertemente subvencionadas. Mientras tanto, los intentos de extender la vida útil de los reactores existentes también se encuentran con obstáculos económicos y políticos.

Después de analizar el estudio sobre el cambio energético realizado en Alemania la pregunta es si el cierre de las centrales nucleares aumentará las emisiones de carbono. Jonathan Cobb, portavoz de la Asociación Nuclear Mundial, dice que la única forma de cerrar las plantas nucleares sin aumentar las emisiones de carbono es cerrar las plantas de carbón y otras plantas de combustibles fósiles al mismo tiempo. “Cuando cerca de un tercio de la generación de electricidad proviene del carbón, como lo hace Estados Unidos, elegir cerrar cualquier planta nuclear antes que una planta de carbón simplemente no es una decisión ambientalmente responsable en ningún nivel”, dice Cobb.

La ONU ha declarado que la energía nuclear tendrá que ser parte de la combinación energética para evitar que las temperaturas globales aumenten más de 2 grados centígrados. El año pasado, la Agencia Internacional de Energía dijo que no mantener la energía nuclear en sus niveles actuales hará que alcanzar nuestros objetivos climáticos sea “drásticamente más difícil y costoso”.

Visto todos los factores y análisis, la solución más inteligente no pasa por ser la más popular ahora mismo. La energía nuclear es poco atractiva en muchos aspectos, pero las alternativas actuales son incluso peores en muchos sentidos. Quizás con la llegada de una nueva generación de reactores nucleares modulares pequeños se consiga el necesario equilibrio para abastecer la creciente demanda energética mundial. Estos reactores prometen ser más baratos y seguros que los reactores existentes. Además tienen varias aplicaciones mas allá de lo que es la generación de electricidad, lo que podrían hacerlos más atractivos políticamente.


Fuente: Wired

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