
El juicio se llevará a cabo en otoño tras el rechazo del tribunal a la solicitud de Musk de pausar la transición de OpenAI.
Elon Musk y OpenAI han acordado acelerar el proceso judicial sobre la conversión de la empresa de inteligencia artificial en una entidad con fines de lucro, un movimiento que ha generado tensiones entre el multimillonario y el actual CEO de OpenAI, Sam Altman.
Según documentos judiciales presentados el pasado viernes ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, ambas partes han propuesto llevar a cabo el juicio en otoño de 2025. Sin embargo, aún no han decidido si el caso será resuelto por un jurado o solo por el juez, dejando esta cuestión pendiente para futuras deliberaciones.
El proceso legal se intensificó después de que un juez rechazara la solicitud de Musk de detener temporalmente la transformación de OpenAI en una empresa con fines lucrativos, mientras el litigio sigue su curso. La decisión del tribunal representa un revés para Musk, quien argumenta que OpenAI ha traicionado su misión fundacional al priorizar intereses comerciales sobre el desarrollo de la IA para el bien de la humanidad.
Musk contra OpenAI: una batalla de principios y poder.
El conflicto entre Musk y OpenAI se remonta a los inicios de la compañía. Elon Musk cofundó OpenAI en 2015 junto con Altman y otros empresarios tecnológicos con la intención de desarrollar inteligencia artificial de manera abierta y accesible para el mundo. Sin embargo, en 2018, Musk abandonó el proyecto tras desacuerdos sobre la dirección de la empresa y posteriormente fundó su propia startup de inteligencia artificial, xAI, en 2023.
Desde entonces, Musk ha criticado el giro comercial de OpenAI y demandó a la compañía en febrero de 2024, alegando que su conversión a una empresa con fines de lucro y su asociación con Microsoft violaban su misión original.
Por su parte, OpenAI y Altman han negado rotundamente las acusaciones de Musk. En un comunicado reciente, OpenAI afirmó que el intento del multimillonario por frenar la empresa solo responde a intereses personales y competitivos, ya que Musk busca limitar el crecimiento de OpenAI para dar ventaja a su propia compañía de inteligencia artificial, xAI.
El futuro de OpenAI depende de la transición al modelo comercial.
Para OpenAI, el juicio es clave para poder avanzar con sus planes de crecimiento. La compañía ha sostenido que la reestructuración en una empresa con fines de lucro es esencial para atraer inversiones y mantenerse competitiva en la carrera de la inteligencia artificial.
Hasta ahora, OpenAI ha conseguido una inyección de 6.600 millones de dólares en financiación y está en negociaciones para cerrar una ronda de inversión de hasta 40.000 millones de dólares, liderada por SoftBank Group. No obstante, estas inversiones dependen de la eliminación del control de la organización sin fines de lucro sobre la empresa, un punto central del conflicto con Musk.
Recientemente, OpenAI rechazó una oferta de adquisición por parte de un consorcio de inversores liderado por Musk, que valoraba la compañía en 97.400 millones de dólares. La respuesta de Altman a la propuesta fue un tajante «no, gracias», dejando claro que la empresa no está interesada en venderse ni en frenar su transformación.
Una batalla legal con implicaciones globales.
El resultado de este juicio podría redefinir el futuro de OpenAI y marcar un precedente en la industria de la inteligencia artificial. Si la compañía logra consolidar su transición a una entidad con fines de lucro, podría obtener los fondos necesarios para seguir desarrollando modelos avanzados de IA como ChatGPT y mantener su liderazgo en el sector.
Por otro lado, si Musk logra demostrar que OpenAI ha violado su misión original, podría forzar cambios en la estructura de la empresa, lo que generaría incertidumbre sobre su futuro y la confianza de sus inversionistas.
El enfrentamiento entre Musk y OpenAI es solo una parte del debate más amplio sobre el papel de la IA en la sociedad y la influencia de las grandes corporaciones tecnológicas en su desarrollo. Con el juicio programado para el otoño, el sector tecnológico seguirá de cerca el desenlace de este caso, que podría tener repercusiones no solo para OpenAI, sino para toda la industria de la inteligencia artificial.
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Categorías:Inteligencia artificial, Noticias, Secciones temáticas



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