
Nvidia ha vuelto a sorprender a los mercados al cerrar otro trimestre con un crecimiento vertiginoso en sus ventas, que se incrementaron un 69% interanual.
Sin embargo, la buena noticia vino acompañada de una serie de advertencias que reflejan los crecientes riesgos a los que se enfrenta la compañía en medio de las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China.
Durante la presentación de sus resultados financieros, Nvidia alertó por primera vez de que las restricciones impuestas a modelos de inteligencia artificial de código abierto desarrollados en China, como DeepSeek o Qwen, podrían afectar significativamente a su negocio. Esta preocupación se suma a las ya conocidas limitaciones impuestas por las autoridades estadounidenses para frenar la exportación de tecnología sensible, incluidas las relacionadas con vehículos conectados. Esta medida impacta de lleno en una división que Nvidia llevaba años intentando consolidar: su negocio de chips para automóviles, que justo ahora empezaba a dar frutos en el mercado chino.
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, aprovechó la tradicional llamada con analistas para compartir una visión ambivalente de la situación actual. Por un lado, elogió públicamente la decisión del presidente Donald Trump de rescindir una regla de exportación introducida por la anterior administración Biden. Dicha norma habría regulado de forma más estricta la circulación de chips producidos por Nvidia a nivel global. Sin embargo, Huang también advirtió que aún no se ha definido una norma de reemplazo, y que esta podría suponer nuevas restricciones en el futuro cercano.
En contraposición, Huang se mostró crítico con las recientes medidas de control a la exportación implementadas por el propio gobierno de Trump en abril. Estas restricciones impiden a Nvidia comercializar su chip H20 en China, un producto diseñado específicamente para sortear las limitaciones anteriores. El impacto de esta medida ya es tangible: según cifras aportadas por la empresa, se perdieron 2.500 millones de dólares en ventas solo en el primer trimestre fiscal, y podrían perderse otros 8.000 millones en el trimestre actual. A pesar de ello, Nvidia logró ingresar 4.600 millones de dólares por ventas del H20 en China, gracias al aprovisionamiento anticipado de clientes antes de la entrada en vigor de las restricciones. A día de hoy, el mercado chino representa un 12,5 % de los ingresos totales de la compañía.
Durante su intervención, Huang lanzó una reflexión estratégica: “La cuestión no es si China tendrá inteligencia artificial, ya la tiene. La verdadera pregunta es si ese ecosistema funcionará sobre plataformas estadounidenses.” Según el directivo, permitir que modelos como DeepSeek y Qwen funcionen sobre chips de Nvidia ofrece a las empresas norteamericanas una valiosa ventaja competitiva y una visión única sobre hacia dónde se mueve la industria global. También subrayó que los controles de exportación deberían servir para fortalecer la posición de EE. UU., no para empujar talento y desarrollo hacia competidores internacionales.
Este posicionamiento no ha pasado desapercibido en el plano político. Una carta enviada por los senadores Jim Banks y Elizabeth Warren expresó su preocupación por los planes de Nvidia de abrir un centro de I+D en Shanghái, advirtiendo sobre posibles riesgos de seguridad nacional. La compañía ha respondido asegurando que se trata únicamente del alquiler de un espacio adicional para empleados que ya trabajaban allí, y que el alcance del trabajo no cambiará.
En el plano bursátil, los inversores han recibido con entusiasmo las cifras. Las acciones de Nvidia subieron un 4% tras el anuncio de que un tribunal estadounidense bloquearía la mayoría de los aranceles propuestos por Trump, lo que elevó el valor de mercado de la compañía en unos 130.000 millones de dólares. Aunque el impacto de las restricciones es evidente, Nvidia ha pronosticado ventas de hasta 45.000 millones de dólares para el segundo trimestre fiscal, lo que representa un crecimiento interanual de alrededor del 50%. La compañía también destacó nuevas oportunidades de negocio en mercados estratégicos como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Taiwán.
En resumen, Nvidia parece estar navegando con éxito una coyuntura global complicada, manteniendo su crecimiento a pesar de las turbulencias. Pero el conflicto geopolítico entre las dos grandes potencias tecnológicas sigue marcando el rumbo de una empresa que, en palabras de su CEO, quiere liderar el futuro de la IA desde suelo estadounidense.
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