
El consejo directivo advierte que el futuro de la compañía podría estar en juego si el CEO abandona su puesto. El paquete, valorado en hasta 878 mil millones de dólares, reabre el debate sobre los límites del poder corporativo en Silicon Valley.
Tesla llega a una votación crítica que podría definir su futuro. La junta directiva ha instado a los accionistas a aprobar un paquete de compensación de hasta 878 mil millones de dólares para su CEO, Elon Musk, bajo la amenaza implícita de que el empresario podría abandonar la compañía si el plan no prospera.
La decisión, que se someterá a votación este jueves, divide a los inversores entre quienes ven a Musk como el motor indispensable detrás del crecimiento de Tesla y quienes temen que la compañía esté cediendo demasiado poder a una sola persona.
“Sin Elon, Tesla podría perder un valor significativo, ya que nuestra empresa ya no puede ser valorada por lo que pretendemos convertirnos”, advirtió la presidenta del consejo, Robyn Denholm, en una carta dirigida a los accionistas.
Una apuesta sin precedentes
El paquete de compensación convertiría a Musk en el directivo mejor pagado de la historia moderna, con 12 tramos de acciones condicionados a que Tesla alcance una capitalización de mercado de 8,5 billones de dólares y logros específicos en conducción autónoma, robótica y rentabilidad.
Si cumple todos los objetivos, Musk controlaría aproximadamente una cuarta parte de la compañía. Incluso si solo alcanza una parte, sus beneficios serían de decenas de miles de millones de dólares.
“Si las acciones van a subir seis veces, entonces todos ganamos. ¿Por qué preocuparnos por lo que gana él?”, resumió Nancy Tengler, directora de inversiones de Laffer Tengler Investments, que posee acciones de Tesla.
Sin embargo, otros expertos y fondos institucionales sostienen que la propuesta rompe las normas básicas del gobierno corporativo, al otorgar a Musk una influencia prácticamente total sobre la empresa.
Críticas de fondos y expertos
El fondo soberano de Noruega y el sistema de pensiones CalPERS, los dos inversores institucionales más grandes implicados, ya han manifestado su rechazo. Consideran que el plan podría diluir el valor de los accionistas y perpetuar el llamado “riesgo de persona clave”, apostando todo a la figura de Musk.
“El consejo de Tesla está siendo sostenido por una superestrella”, afirmó Charles Elson, del Centro Weinberg para el Gobierno Corporativo de la Universidad de Delaware. “La respuesta correcta sería decirle: ‘Que tengas un buen día’”.
Otros analistas, como Krishna Palepu, de la Escuela de Negocios de Harvard, argumentan que la compensación está alineada con los intereses de los inversores, ya que solo se otorgará si el valor de las acciones crece de forma extraordinaria.
El peso del carisma y las amenazas
El poder de negociación de Musk se apoya en el valor bursátil de Tesla, que actualmente ronda 1,5 billones de dólares pese a que su negocio principal, los vehículos eléctricos, atraviesa un momento de desaceleración. La cotización se sustenta, sobre todo, en las promesas de futuro del empresario: coches autónomos, robots humanoides y sistemas de inteligencia artificial.
Durante las conversaciones con la junta, Musk habría insinuado que podría centrar su atención en SpaceX, Neuralink o su startup xAI si no obtenía un nuevo acuerdo. Para muchos analistas, esta táctica constituye una forma de presión directa sobre los accionistas.
“Es como si sostuviera un arma contra su propia cabeza, diciendo: ‘Dame un billón de dólares o disparamos’”, ironizó Gautam Mukunda, profesor de Yale.
Una votación con alto voltaje
Musk, que posee el 15 % de las acciones de Tesla, podría ejercer su voto esta vez, a diferencia de anteriores ocasiones en las que se abstuvo por normativas de Delaware. Tras la reincorporación de Tesla en Texas, la ley local le permite participar en la decisión.
El precedente inmediato es el plan de compensación de 2018, valorado inicialmente en 56.000 millones de dólares y posteriormente anulado por un tribunal de Delaware, que lo calificó como “una suma insondable”.
Ahora, Tesla vuelve a jugar su destino en una votación que enfrenta la fe en Musk contra los principios del gobierno corporativo.
Para los defensores del plan, el resultado podría marcar el comienzo de una nueva era para Tesla; para sus detractores, una advertencia sobre el precio de idolatrar al visionario más poderoso de Silicon Valley.
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