Economía

Los bancos italianos apoyan el euro digital, pero piden un despliegue gradual para mitigar los altos costes

El sector financiero italiano respalda la iniciativa del BCE como símbolo de soberanía digital europea, aunque reclama una inversión escalonada debido al impacto económico para las entidades. El proyecto prevé una fase piloto en 2027 y su posible lanzamiento en 2029, sujeto a la aprobación legislativa de la UE.

Los bancos italianos han expresado su respaldo al proyecto del euro digital impulsado por el Banco Central Europeo (BCE), pero han pedido que los costes de implementación se distribuyan en el tiempo para evitar tensiones en sus balances, según afirmó Marco Elio Rottigni, director general de la Asociación Bancaria Italiana (ABI).

“Estamos a favor del euro digital porque encarna un concepto de soberanía digital”, señaló Rottigni durante una rueda de prensa celebrada en Florencia. “Sin embargo, los costes del proyecto son muy elevados en el contexto de los gastos de capital que los bancos deben afrontar; podrían distribuirse a lo largo del tiempo”.


Un proyecto clave para la soberanía monetaria europea

El euro digital forma parte de los esfuerzos del BCE por mantener la relevancia del dinero del banco central en una economía cada vez más digitalizada, así como para reducir la dependencia de los proveedores de servicios de pago no europeos y responder al auge de las monedas estables y otras soluciones privadas.

El proyecto, que lleva más de dos años en fase de preparación, entró recientemente en una nueva etapa de desarrollo tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE celebrada los días 29 y 30 de octubre en Florencia.
La hoja de ruta prevé una fase piloto en 2027 y un posible lanzamiento en 2029, condicionado a la adopción de la legislación europea prevista para 2026.

Sin embargo, el proceso legislativo avanza con lentitud, debido a la resistencia de algunos bancos franceses y alemanes, preocupados por el riesgo de que millones de europeos utilicen una cartera digital del BCE en sus transacciones cotidianas, lo que podría reducir los depósitos en los bancos comerciales.


Debate político y visión dual del sistema

En el Parlamento Europeo, el eurodiputado español Fernando Navarrete, del Partido Popular, lidera la evaluación parlamentaria del proyecto. El 28 de octubre presentó un borrador de informe en el que propone una versión más limitada del euro digital para proteger la competencia de iniciativas privadas como Wero, la plataforma de pagos europea respaldada por 14 entidades financieras.

Rottigni, en sintonía con esta visión, abogó por un modelo dual que combine la moneda digital del banco central con soluciones digitales desarrolladas por los bancos comerciales.
“Estamos a favor de un enfoque dual: una moneda digital del banco central y monedas digitales comerciales que podrían desarrollarse más rápidamente. Lo que Europa no debe hacer es quedarse atrás”, afirmó.


Entre la innovación y la cautela

El apoyo del sector bancario italiano contrasta con el escepticismo de otras entidades europeas, y subraya la voluntad de Italia de desempeñar un papel activo en la transición digital del sistema financiero europeo.
No obstante, el mensaje del ABI refleja también una preocupación práctica: el coste tecnológico y regulatorio que implicará adaptar las infraestructuras financieras al nuevo sistema digital.

Para el BCE, el reto será encontrar el equilibrio entre innovar y preservar la estabilidad del sistema bancario, en un contexto donde el control sobre los pagos y la soberanía monetaria se han convertido en elementos clave de la estrategia económica europea.


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