
La Comisión Europea evalúa la posibilidad de prohibir o eliminar progresivamente los equipos de Huawei y ZTE Corp de las redes móviles de los países de la Unión Europea, según informó Bloomberg News citando fuentes cercanas al proceso. La medida se enmarca en una estrategia más amplia de reforzar la seguridad de las infraestructuras digitales europeas y reducir la dependencia tecnológica de proveedores chinos en sectores considerados críticos.
De acuerdo con el informe, Bruselas está estudiando vías legales que permitan imponer esta restricción a nivel comunitario, lo que supondría un giro importante, ya que hasta ahora las decisiones sobre los proveedores de telecomunicaciones recaen principalmente en los gobiernos nacionales. La propuesta busca armonizar las políticas de seguridad en torno a las redes 5G y futuras infraestructuras 6G, evitando disparidades entre países que aún mantienen vínculos comerciales con las tecnológicas chinas.
Un nuevo frente en la guerra tecnológica entre Occidente y China
La iniciativa europea llega en un momento en el que las relaciones tecnológicas entre China y Occidente atraviesan una etapa de fuerte tensión. Huawei y ZTE, dos de los mayores fabricantes mundiales de equipos de telecomunicaciones, han estado bajo el escrutinio de Estados Unidos y de varios aliados europeos desde hace años por supuestos riesgos de espionaje y vulnerabilidades de seguridad nacional.
En 2019, el Departamento de Comercio de Estados Unidos incluyó a Huawei en su “lista negra” de entidades —una medida que restringió drásticamente su acceso a componentes, software y servicios estadounidenses—, alegando que sus equipos podrían ser utilizados por Pekín para actividades de vigilancia o injerencia. Desde entonces, Washington ha presionado a sus socios de la OTAN y de la Unión Europea para que excluyan a las empresas chinas de sus redes 5G.
Algunos países, como Suecia, Dinamarca o el Reino Unido, ya adoptaron medidas de exclusión total de Huawei y ZTE, mientras que otros —como Alemania o España— optaron por una estrategia más gradual, sustituyendo progresivamente los equipos en las zonas consideradas más sensibles.
Europa busca una postura común frente a los riesgos tecnológicos
La Comisión Europea ha insistido en la necesidad de reforzar la “autonomía estratégica digital” del bloque, un concepto que busca reducir la dependencia de actores externos, ya sean estadounidenses o chinos, en áreas como la inteligencia artificial, los semiconductores o las telecomunicaciones.
Un informe interno de Bruselas de junio de 2024 ya señalaba que “una parte significativa” de las redes 5G en Europa sigue dependiendo de proveedores chinos, lo que representa un riesgo potencial para la seguridad y la resiliencia de las comunicaciones críticas.
Según las fuentes citadas por Bloomberg, el objetivo actual sería establecer un calendario de eliminación progresivade los equipos de Huawei y ZTE en un plazo de varios años, acompañado de subvenciones o incentivos financierospara los operadores que deban reemplazar la infraestructura existente.
Esta estrategia se coordinaría con el “Cyber Resilience Act” y las políticas de ciberseguridad enmarcadas en la Agenda Digital Europea, que buscan blindar los sistemas de comunicación ante posibles ataques o interferencias.
Huawei responde y defiende su papel en Europa
En un comunicado reciente, Huawei reiteró que sus productos cumplen con todas las normativas europeas de seguridad y privacidad, y acusó a algunos gobiernos occidentales de “politizar la tecnología y distorsionar la competencia de mercado”.
La compañía, que mantiene centros de investigación en Alemania, Francia y España, sostiene que su colaboración con los operadores europeos ha sido clave para el despliegue rápido y eficiente del 5G en la región.
Sin embargo, la creciente presión de Bruselas y la evolución del marco regulatorio podrían limitar significativamente su presencia en el mercado europeo, uno de los pocos donde todavía conserva una cuota relevante tras las sanciones estadounidenses.
Un movimiento con implicaciones estratégicas
Si la propuesta de la Comisión se materializa, supondrá un paso histórico hacia una política común de seguridad digital en la Unión Europea, marcando distancia tanto de China como de Estados Unidos en un terreno donde la soberanía tecnológica se ha convertido en un elemento central de poder geopolítico.
A la espera de una decisión formal, los operadores europeos siguen atentos a la evolución de las negociaciones, conscientes de que una retirada total de Huawei y ZTE podría costar miles de millones de euros y retrasar la expansión de las redes de nueva generación.
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