
Las conversaciones reflejan la presión creciente sobre los fabricantes tradicionales para reducir costes y acelerar su acceso a tecnología avanzada frente al empuje de los grupos chinos
La posible colaboración se centraría inicialmente en producción europea y podría extenderse a conducción autónoma y plataformas compartidas
Fabricación conjunta en Europa como primer paso
Ford y el grupo chino Geely mantienen conversaciones para establecer una posible colaboración industrial y tecnológica, según confirmaron varias fuentes conocedoras del proceso. El diálogo se enmarca en un contexto de creciente búsqueda de alianzas entre fabricantes de automóviles para compartir inversiones, infraestructuras y desarrollo tecnológico.
Las discusiones más avanzadas se centran en el uso de capacidad industrial de Ford en Europa para fabricar vehículos destinados al mercado regional. En concreto, una de las plantas que estaría sobre la mesa es la fábrica de Ford en Valencia, España, aunque ninguna de las compañías ha confirmado oficialmente este extremo. Las conversaciones se han intensificado en las últimas semanas, con reuniones en Estados Unidos y una delegación de Ford desplazada recientemente a China.
Este tipo de acuerdo permitiría a Geely producir vehículos en suelo europeo y reducir así el impacto de los aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos fabricados en China, que pueden alcanzar hasta el 37,6%. Al mismo tiempo, ayudaría a Ford a rentabilizar instalaciones industriales en un momento de reestructuración de su presencia productiva en la región.
Intercambio tecnológico y presión competitiva de China
Más allá de la fabricación, ambas compañías han explorado marcos de cooperación tecnológica, especialmente en áreas como software de vehículos conectados y conducción autónoma. China se ha convertido en un referente global en estos ámbitos, y varios fabricantes occidentales reconocen abiertamente la brecha tecnológica existente.
El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, ha señalado en varias ocasiones que el liderazgo chino en vehículos eléctricos y sistemas digitales es uno de los mayores desafíos estratégicos para la industria occidental. Una alianza con Geely podría permitir a Ford acelerar su acceso a tecnologías avanzadas sin asumir en solitario los elevados costes de desarrollo.
Geely, por su parte, tiene experiencia en asociaciones internacionales. El grupo controla marcas como Volvo, Polestar, Zeekr y Lynk & Co, y mantiene acuerdos industriales con Renault en Corea del Sur y Brasil. Estas alianzas han contribuido a reforzar su expansión fuera de China, especialmente en mercados donde las barreras comerciales son más elevadas.
Obstáculos políticos y regulatorios
Cualquier colaboración que implicara tecnología china en vehículos destinados al mercado estadounidense afrontaría un fuerte escrutinio político. Estados Unidos mantiene restricciones sobre el uso de software y sistemas de comunicación de origen chino en vehículos conectados por motivos de seguridad nacional, normas que siguen vigentes bajo la actual administración.
Aunque Ford ha señalado que existe apertura institucional para estudiar fórmulas de cooperación, una alianza con Geely centrada exclusivamente en Europa podría resultar más viable a corto plazo. El contexto geopolítico y las tensiones comerciales siguen siendo un factor determinante en este tipo de operaciones.
Por el momento, ninguna de las compañías ha confirmado que las conversaciones vayan a culminar en un acuerdo definitivo. Ford se ha limitado a señalar que mantiene contactos habituales con múltiples socios potenciales, mientras que Geely ha declinado hacer comentarios. Aun así, el diálogo refleja una tendencia más amplia hacia la cooperación entre fabricantes tradicionales y grupos chinos en un mercado cada vez más competitivo y fragmentado.
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