Hardware & Software

Nvidia firma un acuerdo plurianual con Meta Platforms para el suministro de millones de chips de IA

El fabricante de semiconductores asegura un contrato estratégico que incluye sus actuales chips Blackwell y los futuros Rubin, así como sus procesadores Grace y Vera. El acuerdo refuerza la carrera por el control de la infraestructura global de inteligencia artificial.

Nvidia anunció la firma de un acuerdo de varios años para suministrar a Meta millones de chips de inteligencia artificial actuales y de próxima generación. Aunque la compañía no ha revelado el importe económico del contrato, confirmó que el suministro incluirá sus GPU Blackwell, los futuros chips Rubin y sus procesadores centrales Grace y Vera.

El movimiento consolida la posición de Nvidia como proveedor clave de infraestructura para grandes plataformas tecnológicas, en un contexto en el que la demanda de capacidad de cálculo para entrenar y ejecutar modelos avanzados de IA continúa creciendo de forma acelerada.

Más allá de las GPU: impulso a las CPU Grace y Vera

El acuerdo no se limita a los aceleradores de inteligencia artificial. Nvidia también busca posicionar sus procesadores centrales Grace y Vera como alternativa en centros de datos, en competencia directa con soluciones de Intel y Advanced Micro Devices.

Estos procesadores, basados en arquitectura de Arm Holdings, fueron introducidos inicialmente como complemento a las GPU para cargas de trabajo de IA. Sin embargo, la estrategia actual apunta a ampliar su adopción en tareas de backend intensivas, como la gestión de bases de datos y el procesamiento masivo de datos en centros de datos hiperescala.

Desde Nvidia se ha destacado que Grace puede reducir significativamente el consumo energético en determinadas operaciones, una variable crítica en la expansión de infraestructuras dedicadas a inteligencia artificial, donde la eficiencia energética se ha convertido en un factor estratégico.

Infraestructura frente a integración vertical

El anuncio se produce mientras Meta desarrolla sus propios chips de IA y explora el uso de unidades de procesamiento Tensor (TPU) de Google para determinadas cargas de trabajo. Este escenario refleja una tendencia creciente entre los grandes actores tecnológicos: combinar alianzas estratégicas con el desarrollo interno de hardware especializado.

A pesar de esos movimientos hacia la integración vertical, el acuerdo con Nvidia confirma que Meta seguirá dependiendo de proveedores externos para escalar su capacidad de cómputo, especialmente en fases críticas de entrenamiento y despliegue de modelos avanzados.

Se estima que Meta figura entre los principales clientes de Nvidia, en un grupo reducido que concentra una parte significativa de los ingresos trimestrales del fabricante de chips. La formalización pública del acuerdo refuerza la percepción de estabilidad en esa relación comercial en un momento de fuerte competencia por el acceso a hardware de alto rendimiento.

La alianza subraya, en definitiva, que la competencia en inteligencia artificial no se limita a los modelos y aplicaciones, sino que se libra también en el terreno de la infraestructura: chips, centros de datos y eficiencia energética, elementos que definen el verdadero poder computacional de la próxima década.


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