Movilidad eléctrica

Tesla se perfila como uno de los primeros beneficiados tras la apertura de Canadá a los vehículos eléctricos fabricados en China

La decisión de Canadá de reducir drásticamente los aranceles a los vehículos eléctricos producidos en China abre una nueva fase en el mercado norteamericano. En este contexto, Tesla parte con ventaja frente a otros fabricantes gracias a su experiencia previa exportando desde Shanghái y a su sólida red comercial en territorio canadiense.

El nuevo marco comercial podría permitir a la compañía retomar rápidamente una estrategia que ya había demostrado ser viable antes de la imposición de los aranceles del 100 % en 2024.

Un cambio de política comercial con cuotas y límites de precio

El acuerdo anunciado por el primer ministro canadiense, Mark Carney, permitirá la importación anual de hasta 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China con un arancel reducido del 6,1 %, cifra que podría ampliarse hasta las 70.000 unidades en un plazo de cinco años. La medida busca equilibrar la apertura del mercado con la protección de la industria local.

No obstante, el pacto incluye una cláusula relevante: la mitad de la cuota estará reservada a vehículos con un precio inferior a 35.000 dólares canadienses. Este punto limita parcialmente el acceso de Tesla, cuyos modelos actuales superan ese umbral, pero no anula su posición competitiva frente a otros actores.

La ventaja estratégica de Tesla frente a sus rivales

Tesla ya adaptó en 2023 su gigafactoría de Shanghái para producir una versión específica del Model Y destinada al mercado canadiense. Ese movimiento permitió que las importaciones de vehículos desde China al puerto de Vancouver se dispararan un 460 % interanual, hasta más de 44.000 unidades. La estrategia se vio interrumpida cuando Canadá impuso los aranceles punitivos, obligando a la compañía a abastecer el mercado desde Berlín y Estados Unidos.

Con el nuevo escenario, expertos del sector consideran probable una rápida reanudación de los envíos desde China, especialmente para modelos como el Model 3, que se producen mayoritariamente en ese país. A ello se suma la red de 39 tiendas que Tesla ya opera en Canadá, una infraestructura de la que carecen competidores chinos como BYD o Nio.

Oportunidades para las marcas chinas y tensiones geopolíticas

Más allá de Tesla, la flexibilización arancelaria abre una puerta de entrada gradual para los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, especialmente en el segmento de acceso, beneficiado por el límite de precio. Analistas señalan que Canadá podría convertirse en un mercado de prueba para estas marcas, apoyado además por la presencia de una amplia comunidad chino-canadiense.

El movimiento de Ottawa no ha estado exento de críticas desde Estados Unidos, donde tanto la administración anterior como la actual han mantenido una postura dura frente a los vehículos eléctricos chinos por motivos industriales y de seguridad nacional. Aun así, Canadá parece apostar por un enfoque pragmático que combine apertura comercial, control de volúmenes e incentivos a futuras inversiones conjuntas.


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