
La startup estadounidense OpenEvidence ha cerrado una nueva ronda de financiación que eleva su valoración a 12.000 millones de dólares, en un contexto de creciente adopción de inteligencia artificial en el ámbito clínico. La operación refuerza el interés inversor por soluciones de IA aplicadas directamente a la toma de decisiones médicas.
La compañía, respaldada por grandes actores tecnológicos y financieros, se ha convertido en uno de los casos más representativos del giro del capital hacia aplicaciones sanitarias con uso real y validación profesional.
Una ronda récord impulsada por la adopción clínica
OpenEvidence anunció que ha recaudado 250 millones de dólares en una ronda Serie D, duplicando su valoración en apenas tres meses. La operación estuvo codirigida por Thrive Capital y DST Global, y eleva la financiación total de la empresa hasta cerca de 700 millones de dólares.
La startup ya había sido valorada en 6.000 millones de dólares en octubre, cuando captó alrededor de 200 millones, según datos de PitchBook. El salto refleja el fuerte apetito de los inversores por compañías de IA médica capaces de demostrar adopción a gran escala, en contraste con otros segmentos más saturados del ecosistema de IA generativa.
Entre sus inversores estratégicos figuran Nvidia y Google Ventures, lo que subraya el interés de los grandes grupos tecnológicos por posicionarse en infraestructuras críticas para el sector sanitario.
Qué hace OpenEvidence y por qué ha ganado tracción
Fundada por Daniel Nadler, OpenEvidence desarrolla un motor de búsqueda médica especializado basado en inteligencia artificial. Su plataforma permite a los médicos localizar y sintetizar rápidamente información procedente de revistas científicas revisadas por pares y de guías clínicas oficiales, reduciendo el tiempo necesario para acceder a evidencia fiable en el punto de atención.
Según la compañía, más del 40 % de los médicos de Estados Unidos utilizan su herramienta a diario, con presencia en más de 10.000 hospitales y centros médicos. En diciembre, el sistema procesó alrededor de 18 millones de consultas clínicas realizadas por profesionales verificados, frente a los aproximadamente 3 millones mensuales de un año antes.
Este crecimiento se apoya en una estrategia deliberada para ganar confianza en un entorno especialmente sensible a la precisión. OpenEvidence limita sus datos de entrenamiento a fuentes médicas acreditadas y mantiene acuerdos formales con instituciones como New England Journal of Medicine y la Asociación Médica Americana, un enfoque diseñado para evitar los errores y sesgos que han lastrado otras aplicaciones de IA generalista en salud.
El giro de la IA hacia aplicaciones sanitarias
Durante los primeros años del auge de la IA generativa, la mayor parte de la inversión se concentró en herramientas de consumo, productividad y creación de contenidos. El caso de OpenEvidence ilustra un cambio de ciclo, con un interés creciente por soluciones verticales que influyen directamente en resultados clínicos y operativos.
La empresa ha señalado que utilizará el nuevo capital para reforzar la investigación y el desarrollo, así como para escalar su arquitectura de IA, que dirige las preguntas de los médicos hacia modelos especializados según la disciplina médica. El objetivo es mejorar la precisión y relevancia de las respuestas en contextos clínicos complejos.
La evolución de OpenEvidence sugiere que la próxima fase de la IA en salud estará marcada menos por la experimentación y más por la integración en flujos de trabajo médicos reales, con exigencias de fiabilidad, trazabilidad y respaldo institucional.
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