El euro digital avanza en la Unión Europea con un modelo híbrido que permitirá pagos tanto conectados a Internet como sin conexión, reforzando la resiliencia del sistema y la soberanía monetaria del bloque.
El sector financiero italiano respalda la iniciativa del BCE como símbolo de soberanía digital europea, aunque reclama una inversión escalonada debido al impacto económico para las entidades. El proyecto prevé una fase piloto en 2027 y su posible lanzamiento en 2029, sujeto a la aprobación legislativa de la UE.
El Banco Central Europeo firmó un acuerdo millonario con la startup lusa Feedzai para aplicar inteligencia artificial en la detección de fraudes vinculados a la futura moneda digital.