La última oleada de aversión al riesgo en los mercados financieros ha golpeado con fuerza al ecosistema de las criptomonedas, evidenciando de nuevo su alta sensibilidad a los cambios macroeconómicos y a los movimientos en otros activos de riesgo.
El desplome del bitcoin vuelve a encender las alarmas: la criptomoneda cae a su nivel más bajo en siete meses y coquetea con la zona de los 80.000 dólares, un umbral que algunos analistas consideran decisivo para evitar pérdidas aún mayores.
La criptomoneda cae casi un 5 % en el mes y pone fin a siete años consecutivos de subidas. Las tensiones geopolíticas, el endurecimiento monetario y las liquidaciones masivas marcaron un mes volátil para los mercados digitales.