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Patentan una nueva batería con carga ultra rápida de tan solo 10 minutos

El principal problema al que se enfrenta un potencial comprador de un coche eléctrico es del tiempo de carga de la batería de su coche. Mientras que repostar gasolina se reduce a unos pocos minutos el tema de recargar una batería de coche suele alargarse varias horas, salvo en contadas ocasiones en las que tanto coche como cargador permiten una carga rápida. Entonces la espera baja a minutos, pero por lo general se alarga también por encima de los 45 o 50 minutos.

Frente a este problema ha aparecido una posible solución, una batería que promete tiempos de carga inferiores a 15 minutos. Los investigadores de Penn State afirman haber conseguido completar una carga completa en tan solo 10 minutos. Se trata de una batería de litio que podría alimentar a coches eléctricos para unos 320 kilómetros, equiparable a un deposito normal de un utilitario estándar del mercado. Además dicha batería podría llegar a los 2500 ciclos de carga, equivalente a medio millón de kilómetros de trayectos.

Esa última parte es muy importante, ya que las baterías de iones de litio tienen un número limitado de ciclos de carga/descarga antes de que se degraden más allá del punto de ser útiles. Para llegar a esto los investigadores dicen que lo han logrado a través de una técnica que consiste en calentar rápidamente las baterías (hasta los 60 grados Celsius) y luego enfriarlas nuevamente a temperatura ambiente durante el ciclo de carga. El equipo explica también que aunque normalmente las fluctuaciones extremas de temperatura pueden significar la destrucción de las baterías de iones de litio, “el recubrimiento de litio puede crecer dentro de una batería si se expone al calor durante demasiado tiempo, lo que puede provocar un cortocircuito”.

Sin embargo, al usar métodos de calefacción calculados y limitar la exposición de la batería a altas temperaturas, el equipo cree que ha encontrado una manera de ayudar a cerrar definitivamente la brecha entre los coches eléctricos y los que funcionan con combustibles fósiles.

En su trabajo han mostrado cómo se dieron cuenta de este descubrimiento. Al aumentar el calor podían administrar una carga más alta a la batería sin comprometer su vida útil. El truco reside en una lámina delgada, hecha de níquel, que transfiere una carga uniformemente a la celda de la batería. A medida que aumentaron la temperatura, descubrieron que la lámina ayudaba a evitar que la batería se sobrecalentara en el exterior o destruyera otras partes en el interior. El auténtico desafío fue descubrir el mérito para controlar la degradación de la batería a altas temperaturas.

Ahora los investigadores están analizando qué tipo de materiales podrían necesitar para cargar completamente una batería en tan solo 5 minutos. Cosa que de hacerse posible ayudaría muchísimo a empujar las ventas de coches eléctricos pues el escollo de los altos tiempos de carga quedaría mitigado por completo. Si a eso le sumamos una autonomía equivalente a los coches convencionales tendríamos el binomio perfecto para equiparar ambas ofertas. Evidentemente esto tardará en hacerse efectivo y el abaratamiento de los modelos básicos para ciudad debe darse simultáneamente para que todo confluya en un cambio a la tan ansiada movilidad eléctrica.

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