Movilidad

Vancouver establece nuevas reglas para el despliegue de Uber y Lyft

La ciudad canadiense de la Columbia Británica aprueban unas estrictas reglas sobre tarifas y licencias de conducir para evitar los problemas que desatan estas plataformas

En Enero de este año Uber y Lyft han conseguido por fin licencias para poder operar en Vancouver, completando así el mapa global del despliegue de estas plataformas de transporte en todo norteamérica.

En la mayoría de las ciudades del mundo, los trabajadores de Uber se registran a través de la aplicación y salen a conducir, pero en Vancouver antes de poder hacer esto deben obtener el mismo tipo de licencia que los conductores de taxis, autobuses y ambulancias. Lo cual les obliga a pasar una serie de pruebas adicionales de conducción, médicas y de inspección, con el consiguiente pago de las tasas correspondientes. Además tanto Uber como Lyft deben compartir datos detallados sobre cuándo y dónde se realizan los viajes y cuánto cuestan: información que se han resistido a compartir en otros países por miedo, según han dicho, a revelar datos confidenciales de los pasajeros. Esto se suma a la práctica ya habitual de cobrar siempre una tarifa base establecida para cada viaje, pero que en este caso debe estar determinada por la tarifa vigente para los taxis.

Los funcionarios del gobierno canadiense han pasado años estudiando cómo otros lugares lidiaron con la afluencia de vehículos de transporte y los efectos, a veces desafortunados, que tuvieron en los sistemas de transporte locales. Como en los recientes casos europeos (con Barcelona, Madrid o Valencia a la cabeza) donde el sector del taxi tuvo un gran enfrentamiento con Uber y Cabify por la regularización de un sector tan convulso como el del transporte privado de pasajeros.

Tras realizar una investigación al respecto, han notado que la incursión de estas nuevas empresas ha supuesto siempre una disminución en la cantidad de pasajeros que utilizan el transporte público, algo que supondría casi un problema para una ciudad como Vancouver que ha invertido grandes cantidades de dinero durante décadas en generar infraestructuras de tránsito. Y a esto hay que sumarle que el uso de plataformas como Uber o Lyft aumenta las emisiones de gases en las ciudades debido al bajo uso de los transportes públicos, que emiten menor cantidad de polución.

Mientras tanto y en paralelo los reguladores están preocupados por las condiciones de trabajo de los conductores de transporte, lo que ha llevado a crear una nueva ley en California o a establecer unas normas de salario mínimo en las ciudades de Nueva York y Seattle, algo que puede amenazar el modelo de beneficios de Uber y Lyft.

“La mayoría de los estados [estadounidenses] dieron la bienvenida al viaje compartido y luego pensaron en un marco regulatorio como una ocurrencia tardía”, dice Meera Joshi, ex directora de la Comisión de Taxi y Limusina de la ciudad de Nueva York. Esto es precisamente lo que han querido evitar en Vancouver al anticipar la regulación al despliegue de los servicios de transporte.

Para los residentes en el núcleo de Vancouver que se habían quejado durante años de tener un servicio de taxis muy limitado y demasiado costoso, la llegada de estos nuevos competidores es una gran noticia. Alrededor de 4.000 taxis tienen licencia para operar en toda la Columbia Británica, mientras que el estado de Massachusetts, con aproximadamente el mismo número de personas que la provincia canadiense, tiene 70.000 conductores activos de transporte.

A mucha gente le preocupa que el enfoque regulatorio de Vancouver no sea el correcto. Todd Litman, fundador y director ejecutivo del Instituto de Política de Transporte de Victoria en Columbia Británica, dice que le preocupa que las reglas de la provincia se centren más en proteger la industria de taxis existente y menos en brindar a los residentes nuevas y mejores formas de llegar del punto A al punto B “Creo que es importante proporcionar las mejores opciones de servicio a las personas que no conducen”, dice, y señala que los precios de los viajes en autobús teóricamente pueden hacer que los servicios sean accesibles para más personas que los taxis tradicionales.

La industria del taxi tampoco está contenta. Un grupo de compañías de taxis del Metro Vancouver ha presentado dos demandas legales contra el gobierno en la Columbia Británica, buscando que se revoquen las licencias de la compañía de transporte.


Fuente: The Verge

Categorías:Movilidad, Noticias

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