Movilidad eléctrica

Francia pone a prueba el sistema FSD de Tesla antes de una posible autorización europea

Conductor atento al volante mientras un sistema de asistencia representa los carriles y vehículos de una rotonda francesa
FSD puede controlar la aceleración, el frenado y la dirección, pero requiere la supervisión permanente del conductor.

Las autoridades francesas han iniciado ensayos en carretera con dos vehículos equipados con el sistema de conducción asistida de Tesla. Los resultados podrían influir en una futura decisión sobre su utilización en el conjunto de la Unión Europea.

Francia comienza sus propias pruebas en carretera

Francia ha iniciado las pruebas del sistema Full Self-Driving de Tesla, conocido habitualmente por las siglas FSD, con el objetivo de evaluar su funcionamiento y seguridad antes de una posible autorización europea. El Ministerio de Transportes francés dispone de dos vehículos equipados con esta tecnología para comprobar su comportamiento en condiciones reales de circulación.

Los ensayos permitirán analizar el funcionamiento del sistema en carreteras francesas y contrastar los datos aportados previamente por Tesla y por las autoridades de Países Bajos. Francia espera disponer de los primeros resultados entre mediados y finales de septiembre, lo que permitiría al país fijar su posición ante una eventual votación europea durante los próximos meses.

El ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, había expresado anteriormente algunas reservas relacionadas con el control de la velocidad y los avisos destinados a comprobar que el conductor mantiene la atención. Las autoridades francesas consideran que estos elementos deben ofrecer garantías suficientes antes de permitir que la tecnología llegue a los usuarios.

La nueva fase de pruebas se produce después de varios meses de intercambios técnicos entre el Gobierno francés y Tesla. La compañía ha proporcionado los vehículos necesarios y se ha mostrado dispuesta a estudiar adaptaciones que permitan responder a las preocupaciones planteadas por los reguladores.

El sistema sigue necesitando un conductor atento

Aunque su denominación comercial hace referencia a la conducción autónoma, FSD continúa siendo un sistema avanzado de asistencia al conductor. Puede controlar la aceleración, el frenado y la dirección en determinadas circunstancias, pero la persona situada al volante debe supervisar permanentemente el funcionamiento y estar preparada para intervenir.

Esta distinción resulta especialmente relevante porque la autorización del sistema no equivaldría a permitir la circulación de vehículos completamente autónomos. El conductor seguiría siendo responsable del automóvil y tendría que mantener la atención sobre la carretera, incluso cuando el programa ejecutase buena parte de las maniobras.

Las pruebas deberán comprobar cómo responde FSD ante situaciones habituales en las vías europeas, como rotondas, intersecciones complejas, carreteras estrechas, límites de velocidad cambiantes, obras, motocicletas, ciclistas o peatones. Estas condiciones pueden diferir de las presentes en Estados Unidos, donde Tesla ha acumulado una parte considerable de los datos empleados para desarrollar su tecnología.

También será necesario valorar la capacidad del sistema para reconocer la señalización de cada país y mantener un comportamiento previsible para el resto de los usuarios. Un asistente de conducción puede ejecutar correctamente una maniobra desde un punto de vista técnico y, al mismo tiempo, generar incertidumbre si su actuación resulta poco natural para quienes circulan a su alrededor.

Una decisión que podría extenderse por Europa

La autoridad neerlandesa de vehículos, RDW, concedió en abril una aprobación provisional al sistema de Tesla. Posteriormente, Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania adoptaron posiciones similares mientras se prepara una posible decisión aplicable al conjunto del mercado europeo.

Francia quiere realizar una evaluación independiente antes de emitir su voto. Según la información recogida por Reuters, la votación podría celebrarse en octubre o aplazarse hasta comienzos de diciembre, dependiendo de los resultados y de los cambios que Tesla pueda introducir.

Una autorización europea permitiría a la compañía avanzar hacia el despliegue comercial del sistema en distintos Estados miembros, incluida España, aunque su llegada efectiva podría depender de las condiciones técnicas y regulatorias establecidas. También marcaría un precedente para otros fabricantes que desarrollan funciones avanzadas de asistencia.

La evaluación francesa muestra el equilibrio que buscan las autoridades europeas entre la incorporación de nuevas tecnologías y la protección de la seguridad vial. El resultado no dependerá únicamente de las capacidades demostradas por los vehículos, sino también de la eficacia con la que el sistema vigile la atención del conductor y comunique claramente sus limitaciones.


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