Hardware & Software

Amazon quiere sacar 8.000 millones de dólares en chips de Nvidia de su balance y alquilárselos después: la IA empieza a inventar nuevas formas de financiarse

La carrera por la inteligencia artificial está alcanzando una escala en la que ya no basta con resolver problemas de ingeniería. También hay que encontrar nuevas formas de financiar una infraestructura cuyo coste se mide en miles de millones de dólares.

Amazon está estudiando trasladar alrededor de 8.000 millones de dólares en chips avanzados de Nvidia a un vehículo financiero independiente para continuar utilizándolos posteriormente mediante un contrato de arrendamiento, según ha informado Reuters citando una información del Financial Times. La operación todavía no está cerrada y ni Amazon ni Nvidia habían respondido a las solicitudes de comentarios de Reuters.

Miles de chips Blackwell convertidos en un activo financiero

Amazon habría mantenido conversaciones durante las últimas semanas con inversores para crear un vehículo de propósito especial, conocido como SPV, al que transferiría miles de chips Nvidia Grace Blackwell instalados en sus centros de datos estadounidenses.

El mecanismo permitiría separar jurídicamente esos activos. El vehículo sería propietario de los semiconductores y obtendría financiación externa mediante deuda, mientras Amazon seguiría utilizando la capacidad de computación a través de un contrato de arrendamiento.

Según la información recogida por Reuters, Amazon podría conservar u ofrecer una participación de hasta el 10 % en ese vehículo. La estructura permitiría a la compañía continuar utilizando el hardware sin mantener necesariamente toda su propiedad directamente en el balance.

Los chips ya están instalados en centros de datos

La operación no se limitaría a financiar futuras adquisiciones. Los procesadores incluidos fueron adquiridos o arrendados por Amazon y están instalados en más de una docena de centros de datos repartidos por cinco estados de Estados Unidos, entre ellos Nevada y Virginia, según Reuters.

Esto permite observar la dimensión que está alcanzando el hardware de inteligencia artificial. Los aceleradores ya representan activos de suficiente valor económico como para estudiar estructuras financieras específicas alrededor de ellos.

¿Puede una GPU financiarse como un avión?

La cuestión trasciende a Amazon. Nvidia está impulsando la idea de que la infraestructura de computación puede convertirse en una categoría de activo susceptible de utilizarse como garantía financiera. Sin embargo, bancos e inversores deben resolver un problema fundamental: calcular cuánto valdrá dentro de varios años un acelerador que actualmente puede costar decenas de miles de dólares.

En industrias intensivas en capital existen precedentes claros. Un avión comercial puede operar durante décadas y existe un mercado suficientemente desarrollado para estimar su valor residual y financiar su adquisición mediante estructuras de deuda y arrendamiento.

Con una GPU resulta más complejo. Reuters ha señalado que Nvidia sostiene que sus procesadores avanzados pueden disponer de una vida útil de hasta una década, mientras algunas entidades financieras trabajan con calendarios de depreciación de aproximadamente tres o cuatro años.

La diferencia entre ambas estimaciones es enorme cuando se pretende financiar infraestructura valorada en miles de millones de dólares.

El problema es la velocidad con la que envejece la tecnología

Una Nvidia Grace Blackwell representa actualmente una de las tecnologías de computación más avanzadas disponibles. Sin embargo, la industria de semiconductores continúa evolucionando rápidamente y las nuevas generaciones pueden ofrecer más rendimiento y eficiencia energética.

Para un inversor, la pregunta no consiste solamente en cuánto cuesta hoy el hardware, sino en cuánto podrá valer después de varios años de evolución tecnológica.

Por este motivo, los financiadores pueden reclamar garantías adicionales, contratos con clientes o flujos de ingresos suficientemente previsibles en lugar de aceptar exclusivamente los chips como respaldo de la deuda.

La carrera de la IA empieza a necesitar ingeniería financiera

Hasta ahora, gran parte de la atención se ha concentrado en la ingeniería necesaria para construir los sistemas: GPU, memoria HBM, redes de alta velocidad, refrigeración, edificios y suministro eléctrico.

La magnitud de las inversiones introduce ahora un problema adicional: cómo financiar toda esa infraestructura sin mantener permanentemente cada activo dentro del balance de la compañía que lo utiliza.

La operación estudiada por Amazon trasladaría al sector de la computación una lógica conocida en otras industrias intensivas en capital: quien utiliza una infraestructura no tiene necesariamente que ser su propietario directo.

La diferencia está en la naturaleza del activo. Un centro de datos puede permanecer operativo durante muchos años, pero los procesadores instalados en su interior evolucionan a una velocidad mucho mayor. Esa obsolescencia potencial condiciona cuánto están dispuestos a prestar los inversores y qué garantías exigirán.

De vender chips a convertirlos en una clase de activo

Nvidia construyó inicialmente su negocio alrededor de los procesadores gráficos. La expansión de la inteligencia artificial convirtió después esas GPU en infraestructura estratégica para algunas de las mayores compañías del planeta.

La siguiente transformación podría producirse en el terreno financiero: los chips empiezan a contemplarse también como activos alrededor de los que estructurar deuda, inversiones y contratos de arrendamiento.

La cuestión que deberán resolver los mercados financieros es cuánto vale realmente una GPU después de tres, cinco o diez años de evolución tecnológica. Si la operación estudiada por Amazon termina materializándose, ofrecerá una referencia especialmente relevante para responder a esa pregunta.


Descubre más desde TecnoAp21

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.