Educación & Ciencia

Del baño al campo: una empresa británica quiere convertir la orina humana en fertilizante agrícola

La economía circular suele hablar de reciclar plástico, vidrio, baterías o aparatos electrónicos. Una empresa británica está explorando una materia prima bastante menos convencional: la orina humana.

La startup NPK Recovery trabaja en tecnologías destinadas a recuperar los nutrientes presentes en ella para transformarlos en productos aprovechables como fertilizantes. El proyecto forma parte de una corriente de innovación que busca reducir residuos y recuperar recursos que actualmente terminan, en gran medida, en los sistemas de saneamiento.

La orina no es únicamente un residuo

La idea puede resultar llamativa, pero químicamente tiene sentido. La orina contiene nutrientes relevantes para la agricultura, particularmente compuestos relacionados con nitrógeno, fósforo y potasio, precisamente los tres elementos que dan nombre a los fertilizantes NPK.

El modelo tradicional presenta una paradoja: estos nutrientes se eliminan del organismo, se mezclan con grandes cantidades de agua en el saneamiento y posteriormente las plantas depuradoras tienen que tratarlos. Mientras tanto, la agricultura necesita fertilizantes fabricados mediante otros procesos industriales.

La economía circular propone intentar cerrar parcialmente ese recorrido.

Los festivales pueden convertirse en pequeñas «minas» de nutrientes

Los grandes acontecimientos, festivales y espacios con miles de personas concentran durante unas horas una cantidad considerable de orina. Si se recoge de manera separada, deja de estar diluida en toda la corriente de aguas residuales, lo que facilita su tratamiento posterior.

El concepto responde a una idea cada vez más extendida en la economía circular: un material considerado residuo puede contemplarse también como depósito de materias primas. En este caso, la materia prima procede directamente de las personas.

Recuperar nutrientes en lugar de eliminarlos

El desafío tecnológico consiste en separar, estabilizar y recuperar esos nutrientes de una forma que permita reutilizarlos con seguridad.

No se trata, por tanto, de transportar directamente la orina desde un baño hasta un cultivo. Entre ambos extremos debe existir un proceso de tratamiento que transforme el residuo en un producto utilizable.

La innovación está precisamente en extraer recursos útiles de una corriente residual y convertirlos en un producto agrícola controlable.

También existe un problema de agua

Cada vez que se utiliza un inodoro convencional se emplean varios litros de agua para transportar una cantidad relativamente pequeña de residuos. Los sistemas que permiten separar la orina pueden introducir otra ventaja: facilitar modelos de saneamiento que necesiten menos agua y reduzcan determinados tratamientos posteriores.

Por eso estas investigaciones conectan tres ámbitos aparentemente independientes: alimentación, gestión del agua y tratamiento de residuos.

Los fertilizantes tienen una importante dimensión industrial

La historia adquiere además interés tecnológico porque la fabricación de fertilizantes nitrogenados convencionales requiere grandes cantidades de energía.

La agricultura moderna depende enormemente de ellos, por lo que recuperar nutrientes ya existentes no pretende eliminar la producción industrial de fertilizantes, pero sí puede proporcionar una fuente complementaria.

La lógica resulta similar a la del reciclaje de metales: no sustituye necesariamente toda la extracción o producción primaria, pero permite aprovechar nuevamente materiales que ya están dentro del sistema económico.

Una economía circular mucho más literal

Una persona consume alimentos cuyos nutrientes proceden originalmente del suelo. Una parte termina posteriormente en la orina y entra en el sistema de saneamiento. La tecnología intenta ahora cerrar parcialmente ese círculo:

suelo → alimento → persona → residuo → fertilizante → suelo.

El proyecto de NPK Recovery constituye todavía una iniciativa tecnológica concreta y no demuestra que este modelo pueda sustituir a gran escala los fertilizantes convencionales. Su interés reside en mostrar cómo la innovación en recuperación de recursos puede encontrar materias primas en lugares hasta ahora considerados únicamente como fuentes de residuos.

Después de aprender a recuperar aluminio de una lata, litio de una batería o plata de un panel solar, el siguiente recurso aprovechable puede encontrarse en lugares bastante más inesperados.


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