
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) ha decidido apelar el fallo judicial que desestimó su demanda antimonopolio contra Meta Platforms, reabriendo el debate sobre la legalidad de las adquisiciones de Instagram y WhatsApp.
El organismo regulador sostiene que estas operaciones reforzaron de forma indebida la posición dominante de la compañía en el mercado de las redes sociales. La decisión devuelve al primer plano uno de los casos más emblemáticos de la estrategia antimonopolio impulsada por Washington frente a las grandes tecnológicas en la última década.
Un caso clave en la batalla contra los gigantes tecnológicos
La FTC acusa a Meta Platforms, matriz de Facebook, de haber consolidado un monopolio ilegal mediante la compra de Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014. Aunque la agencia no bloqueó los acuerdos en su momento, presentó una demanda en 2020 al considerar que Meta eliminó deliberadamente a competidores emergentes.
Según la FTC, estas adquisiciones habrían reducido la competencia en el mercado estadounidense de plataformas digitales orientadas a la interacción social entre amigos y familiares, perjudicando a los consumidores a largo plazo.
El fallo judicial y el argumento de la competencia actual
En noviembre del año pasado, el juez federal James Boasberg desestimó el caso al considerar que Meta no mantiene en la actualidad un monopolio, debido a la intensa competencia de plataformas como TikTok. Este razonamiento fue interpretado como un revés significativo para las autoridades regulatorias.
Pese a ello, la FTC ha reiterado que su postura no ha cambiado. El portavoz del organismo, Joe Simonson, afirmó que Meta violó las leyes antimonopolio y que los consumidores estadounidenses siguen sufriendo las consecuencias de esa concentración de poder.
La postura de Meta y el contexto político
Desde Meta, la compañía ha defendido que el fallo judicial reconoce la “feroz competencia” existente en el sector y ha subrayado su compromiso con la innovación y la inversión en Estados Unidos. Andy Stone, portavoz de la empresa, insistió en que la decisión del tribunal valida la realidad actual del mercado digital.
El caso se enmarca en una ofensiva regulatoria más amplia iniciada durante el primer mandato del presidente Donald Trump, que ha continuado marcando la agenda antimonopolio frente a las grandes tecnológicas, independientemente de los cambios políticos.
Un proceso con implicaciones de largo alcance
La apelación de la FTC podría prolongar durante años la incertidumbre regulatoria sobre el modelo de crecimiento de las grandes plataformas digitales. Una eventual victoria del regulador sentaría un precedente relevante, al abrir la puerta a forzar desinversiones incluso muchos años después de que se hayan aprobado adquisiciones clave.
Más allá del resultado final, el caso refleja la dificultad de aplicar las leyes antimonopolio tradicionales a mercados digitales caracterizados por cambios rápidos, efectos de red y competencia global.
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