La Unión Europea avanza en su estrategia para reducir la dependencia de proveedores considerados de alto riesgo en sectores tecnológicos críticos. Un borrador de propuesta presentado por la Comisión Europea plantea la eliminación progresiva de determinados componentes y equipos, una iniciativa que ha provocado una reacción inmediata por parte de Huawei.
La Unión Europea avanza hacia un marco regulatorio más estricto para limitar el uso de tecnología china en infraestructuras consideradas estratégicas. Según el Financial Times, Bruselas prepara una propuesta que obligaría a los Estados miembros a eliminar progresivamente equipos de proveedores catalogados como de alto riesgo en sectores clave como las telecomunicaciones y la energía.
Brasil comenzará a recibir servicios de internet satelital de baja órbita proporcionados por la empresa china SpaceSail a partir del primer semestre de 2026. El anuncio refuerza la estrategia del país para ampliar la conectividad en zonas remotas mediante acuerdos con nuevos actores internacionales del sector espacial.
La medida obliga a Apple, Samsung, Xiaomi y otros fabricantes a incluir Sanchar Saathi sin opción de desinstalación, reavivando el debate sobre privacidad y control tecnológico.
La creciente presencia de proveedores chinos coincide con un enfriamiento de los vínculos con Washington y despierta inquietud entre funcionarios occidentales.
Los operadores móviles europeos están a punto de asegurarse la mayor parte del espectro radioeléctrico en la banda alta de 6 GHz, un recurso clave para el despliegue de futuras redes 6G, según confirmaron fuentes conocedoras de las negociaciones. La decisión cuenta con el respaldo preliminar del Grupo de Política del Espectro Radioeléctrico, organismo asesor de la Comisión Europea, y supone un giro relevante en la intensa disputa entre el sector de las telecomunicaciones y las grandes tecnológicas.
La Comisión Europea evalúa la posibilidad de prohibir o eliminar progresivamente los equipos de Huawei y ZTE Corp de las redes móviles de los países de la Unión Europea, según informó Bloomberg News citando fuentes cercanas al proceso. La medida se enmarca en una estrategia más amplia de reforzar la seguridad de las infraestructuras digitales europeas y reducir la dependencia tecnológica de proveedores chinos en sectores considerados críticos.