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La IA dispara el número de vulnerabilidades detectadas en Windows y obliga a Microsoft a acelerar sus actualizaciones

Equipo analiza vulnerabilidades de Windows; pantalla muestra aumento del 300% y parches urgentes.
Un equipo de seguridad analiza el aumento del 300% en vulnerabilidades de Windows y la necesidad de aplicar parches urgentes.

La inteligencia artificial está comenzando a transformar también uno de los trabajos menos visibles de la industria tecnológica: encontrar errores antes de que puedan ser aprovechados por un atacante. Microsoft acaba de ofrecer una muestra especialmente significativa de este cambio con una nueva jornada de actualizaciones de seguridad en la que se han abordado más de 650 vulnerabilidades relacionadas con Windows y otros componentes de su ecosistema.

La cifra supone un nuevo récord para el conocido como Patch Tuesday, el ciclo mediante el que Microsoft distribuye el segundo martes de cada mes buena parte de sus actualizaciones de seguridad. Más allá del elevado número de correcciones, el fenómeno resulta relevante porque una parte creciente de los errores está siendo localizada mediante herramientas automatizadas y modelos avanzados de inteligencia artificial.

La inteligencia artificial también busca errores en el software

Durante años, encontrar una vulnerabilidad ha sido un proceso fundamentalmente asociado al trabajo de investigadores especializados. El desarrollo de modelos capaces de analizar grandes cantidades de código está modificando progresivamente esta situación.

Microsoft ya había explicado anteriormente que tanto sus propios equipos como investigadores externos estaban utilizando inteligencia artificial para examinar software a una escala difícil de conseguir mediante procedimientos tradicionales. La compañía anticipaba entonces que esta capacidad provocaría actualizaciones de seguridad cada vez mayores.

Los datos de los últimos meses parecen confirmar esa tendencia. Tras rondar las 200 vulnerabilidades corregidas en junio, el volumen se aproximó a las 570 en julio y a las 400 en agosto. La actualización de septiembre eleva nuevamente el registro por encima de las 650 correcciones.

Encontrar más vulnerabilidades también crea un nuevo problema

Detectar un mayor número de errores debería permitir desarrollar sistemas más seguros, pero introduce al mismo tiempo una dificultad operativa considerable. Cada vulnerabilidad localizada debe ser analizada, comprobada y corregida antes de distribuir la correspondiente actualización.

La presión no termina en los desarrolladores. Empresas, administraciones y responsables informáticos tienen posteriormente que evaluar e instalar una cantidad creciente de parches en ordenadores y servidores.

El riesgo se encuentra precisamente en el periodo comprendido entre la publicación de una actualización y su instalación efectiva. Una vez que se conoce la existencia de una vulnerabilidad y se distribuye su corrección, los atacantes pueden estudiar el parche para intentar determinar cuál era el fallo original y buscar sistemas que todavía permanezcan sin actualizar.

Una nueva etapa para la ciberseguridad

Microsoft considera que el incremento no responde únicamente a una herramienta concreta, sino a una transformación más amplia de la investigación de seguridad. La automatización, una mayor participación de investigadores y la incorporación de modelos de IA están permitiendo revisar código conocido con una profundidad y frecuencia superiores.

La consecuencia podría ser aparentemente contradictoria: cuanto mejores sean las herramientas utilizadas para encontrar vulnerabilidades, mayor será durante algún tiempo el número de fallos descubiertos y, por tanto, también el volumen de actualizaciones necesarias.

La inteligencia artificial se está incorporando así a los dos lados de la ciberseguridad. Puede facilitar nuevas técnicas de ataque y automatizar determinadas amenazas, pero también está proporcionando a desarrolladores e investigadores una capacidad inédita para localizar errores antes de que sean explotados.

El reto comienza a desplazarse. Ya no consiste únicamente en descubrir vulnerabilidades, sino en conseguir que desarrolladores, empresas y usuarios sean capaces de corregirlas con una velocidad comparable a aquella con la que las nuevas herramientas pueden encontrarlas.


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